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“TENGO GANAS DE ESTAR TRISTE” Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón (Argentina)

Tribuna infomarruecos.ma

Hoy tengo ganas de estar triste, de caminar descalzo por el prado de la soledad hacia lugares vacíos hasta que una fresca niebla otoñal bañe mi piel y mis sentidos.

Quiero estar triste y disfrutarlo con la misma calma que disfruto otros momentos la alegría. Ir al encuentro de los días idos para pedirle me devuelva los abrazos que me quitó el covid, y todos los besos que son míos. Sacarme este barbijo que impide las caricias del viento en mi rostro para despertar mi holgazanería mañanera en el banco a la sombra del seíbo. Quiero permitirme estar triste, sentirme en medio del desierto como un grano de arena desapercibido en la inmensidad del silencio, sin trinos ni aromas, solo, sola, sin más compañía que mi sombra. No quiero preguntarme porqué estoy triste, no me interesa el motivo, sólo necesito estarlo, es una manera de sentir que aún vivo, por eso no hay lágrimas en mis ojos ni dolor en mi corazón. Mis manos hacen girar la llave del cofre donde guardo celosamente mis nostalgias, me doy cuenta de que jamás podré disfrutar mi tristeza un día entero ¡TANTOS RECUERDOS FELICES VIENEN A MI ENCUENTRO! Me resigno, dejo que el cuchicheo de gorriones me dibuje una sonrisa. Pero…SIGO TENIENDO GANAS DE ESTAR TRISTE. Estoy triste, y mis ojos no lloran. Tengo miedo. Es que los días que fueron, los días perdidos, los días inmóviles, ya no volverán. ¿Algún día veré una mañana distinta? Quiero alejarme de esto y de tanta amargura. Ascender en un vuelo hacia el amarillo disco lunar y proyectarme sobre el obscuro fondo violeta. Mirar nuevamente la noche fresca y grandiosa, alumbrada por las luciérnagas y el Orión que mira desde el firmamento. Mirar nuevamente la negritud del espacio y el cielo fulgurante en una dialéctica de fenómenos lumínicos. Adentrarme una vez más, en lo cielos estrellados, para observar ese anfiteatro universal de la Vía Láctea como “río de ungüento” que cruza el firmamento. Ver nuevamente las “luminarias” descolgarse como jirones de esmeraldas en una delicada estela luminosa convirtiéndose en estrellas fugaces. Hoy el universo me aparece vacío. Solo el sonido del viento en mi nido perturba el silencio total. Mudez que asusta ante la soledad que me encierra cómo espejos de hadas a la luz de la luna. El viento zarandea las escasas malezas y silba entre las hendiduras de las rocas como chiflidos afónicos encerrando algún lenguaje oculto. Pero quiero vivir nuevamente. NO QUIERO SEGUIR TRISTE ante el bichito agresor que intimida y merodea.

Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón

Marisa Isabel Clausen (MIC) Escritora.

#Argentina#cordoba#Tucumán

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