CrónicasFeaturedTú, por ejemplo

Testimonio desde Tinduf: II- Radioscopia de un campamento Mahfud Ould Sid Bih*

La verdad desnuda

 

“Prefiero morir de un balazo, a seguir viendo a mis padres morir de hambre” el último grito del narcotráfico. Como ya sabeis, yo solo soy otra víctima más de este régimen, con la única diferencia que no tengo ideologías políticas y el haberme criado toda mi vida en una democracia (Espana), hace que me eche las manos a la cabeza con cada cosa que veo aquí (campame,tos de Tinduf).

“Prefiero morir de un balazo, a seguir viendo a mis padres morir de hambre” esta triste frase la escucho cada vez con más frecuencia entre los jóvenes de 16 años en adelante y merece su análisis.

Cada vez en los campamentos se ven más coches de lujo, el precio de los alimentos sube y se festejan bodas millonarias, eso es totalmente contradictorio con la pobreza extrema que se ve allí

Cada vez en los campamentos se ven más coches de lujo, el precio de los alimentos sube y se festejan bodas millonarias, eso es totalmente contradictorio con la pobreza extrema que se ve allí, si se supone que todos somos iguales ¿quién puede pagar eso?.

 Para poder entenderlo, primero tenemos que entender las clases sociales que conviven en este campamento, el nivel económico entre unos pocos y el resto es abrumador. En la punta de la pirámide tenemos a los dirigentes del frente Polisario, sus hermanos y sus hijos ( en este grupo entra mi familia, por eso puedo dar información detallada), en este selecto grupo, el grifo de las ayudas internacionales cuando se abre riega directamente en sus patios, suelen tener una casa como tapadera en los campamentos, varias casas en extranjero y automóviles 4×4 de último modelo, tienen acceso directo a la policía y el ejército y cuando tienen un problema solo con una llamada se resuelve todo, para ellos su única preocupación es no engordar mucho porque es malo para la salud.

Ellos saben que en cada viaje se juegan la vida atravesando esa parte del desierto, pues las ametralladoras del Polisario y el ejército argelino no tendrán piedad, pero que le puedes quitar al que ya no le queda nada

En el segundo nivel tenemos a los primos lejanos de estos mismos, se dedican a lavar el dinero de estos con negocios de varios tipos en los campamentos, o se benefician con algun visado y cuando se establecen fuera les envían dinero a sus familias.

El último nivel, más extenso, la gran mayoría, son aquellos de los que hablábamos que el Polisario vende su sufrimiento, ellos son el producto, tienen que ser pobres por obligación si no el negocio no es rentable. A este grupo se le limita al máximo sus posibilidades para que no tenga salida, son hijos de militares, profesores o cocineros, que ven día tras día como sus madres no tienen que comer, pues las ayudas desaparecen antes de llegarles, no tienen trabajo ni posibilidad para ayudar a sus familias, cuando ven que en mitad de Ramadán sus hermanos solo desayunan con gofio, esta situación les supera y ven como única salida el narcotráfico. Ellos saben que en cada viaje se juegan la vida atravesando esa parte del desierto, pues las ametralladoras del Polisario y el ejército argelino no tendrán piedad, pero que le puedes quitar al que ya no le queda nada, han visto a muchos de los suyos morir muy jóvenes en esos caminos, pero por lo menos, antes de caer les han dejado casas y bienes a sus familias. Para ellos es solo poner en una balanza, morir joven y que mi familia pueda comer y vivir bien, o vivir muriendo lentamente viendo como tu familia se apaga. Desde luego para esos jóvenes la respuesta es fácil “prefiero morir de un balazo, a seguir viendo a mis padres morir de hambre”

*Seudonimo. Para mproteger al autor que vive ajun en los campamenos de Tinduf

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