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THE LANCET, REVISTA CIENTÍFICA ATACADA INJUSTAMENTE Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD. – Docente – Chile

Tribuna de infomarruecos.ma

 

Dr. Mario H. Concha Vergara, Ph.D. – Docente, Chile

Una de las más importantes publicaciones con la cual yo tenía que respaldar mis estudios de Public Administrator así como mi trabajo en el SNHS (Scottish National Health Service) fue el magazine The Lancet, uno de los más prestigiosos magazines de medicina no solo en Gran Bretaña sino que en el ámbito mundial. Esta revista semanal nació en Gran Bretaña 1823.

La revista, en un hecho inédito, tuvo que retirar un estudio sobre los riesgos de la hidroxicloroquina un fármaco antipalúdico cuyo uso propuesto como tratamiento de COVID-19 provocó controversia científica y política, cuando sus autores no pudieron probar que los datos subyacentes de los pacientes ni siquiera existieran; esto fue en el mes de junio.

El anunció de políticas, con vigencia inmediata, cuyos objetivos es evitar que los estudios defectuosos que utilizan « grandes conjuntos de datos de palabras reales » deben pasar nuevamente por la revisión de pares. Deben Incluir estándares más estrictos para la experiencia de los revisores pares de dichos artículos y requisitos de que todos los autores respondan por la validez de sus datos y detallen sus planes de intercambio de datos. En otras palabras, no debe publicarse nada sin pruebas pues la ciencia es la ciencia; La ciencia no puede mentir ni llevar a equívocos sobre todo en asuntos de salud.

The Lancet , asegura que aprendió la lección, después de retirar el artículo sobre el Covid-19 que se suponía era de alto perfil. Los editores del magazine esperan que la comunidad de investigadores que no habrá en el futuro tamañas equivocaciones

 “Nuestro objetivo es aprender siempre que podamos cómo podemos reducir los riesgos y mejorar los procesos”, escribieron los editores en un editorial adjunto sobre las tensiones que la pandemia ha puesto en la revisión por pares.

El estudio retirado y, publicado en mayo, se basó en datos de la empresa Surgisphere, de Chicago, (EE.UU.) la cual informaba que había recopilado y analizado registros de pacientes de cientos de hospitales de todo el mundo, lo cual era totalmente falso, como se pudo probar al poco tiempo. La afirmación del artículo, informando que los medicamentos antipalúdicos aumentan el riesgo de muerte de los pacientes con COVID-19, “se deshizo rápidamente cuando los observadores cuestionaron el gran tamaño de la muestra del estudio y los detalles sobre la demografía y la dosis de los pacientes” según la analista Kelly Servick.

The Lancet se retractó inmediatamente del artículo para salvaguardar su prestigio cuando Surgisphere se negó a a entregar los datos para una auditoría independiente. En esa misma oportunidad The New England Journal of Medicine (NEJM) se retractó de otro estudio en el que había utilizado datos de Surgisphere, que informaban que ciertos medicamentos para la presión arterial no aumentaban el riesgo de muerte por COVID-19.

The Lancet, comenzó de inmediato a aplicar nuevos estándares para las publicaciones de las publicaciones enviadas. Los nuevos estándares está diseñados de tal manera que sería imposible dejar pasar informaciones como las de Surgisphere,

Los nuevos estándares de The Lancet parecen diseñados para tapar agujeros específicos en el proceso de revisión que dejan pasar los resultados de Surgisphere. El artículo retirado por The Lancet, se publicó a pesar de que solo uno de los cuatro autores, el fundador de Surgisphere, Sapan Desai, había accedido a los datos primarios. (Sus coautores, el cardiólogo Mandeep Mehra de la Universidad de Harvard y el Hospital Brigham and Women’s, Frank Ruschitzka del Hospital Universitario de Zürich y Amit Patel, miembro adjunto del cuerpo docente de la Universidad de Utah, quienes anunciaron en junio que « ya no podían responder por la veracidad de los datos” ni prestarse para una auditoría independiente. En otras palabras, queda totalmente en entredicho la calidad y la ética de dichos profesionales no solo en EE.UU. sino que en todo el mundo y esto debe servir de alerta para que todos los países que quieran contratarlos no lo hagan. En Sudamérica decimos ¡Cuidado con los profesionales piratas!

 The Lancet, para evitar equivocaciones en el futuro comenzó a pedir a los autores que certifiquen y verifiquen los datos subyacentes de los estudios, e indiquen qué autores lo han hecho. En las colaboraciones de laboratorios, académicos y empresas comerciales, uno de los autores académicos debe certificar que ha visto los datos. Se requerirá también que “los autores de todos sus artículos detallen qué datos compartirán, los criterios de acceso y cómo los pondrán a disposición”.

The Lancet dice que ahora se asegurará de que al menos un revisor « pueda comprender y comentar sus fortalezas y limitaciones ». Para cualquier estudio que involucre un gran conjunto de datos de pacientes contará con expertos tanto en estadística como en ciencia de datos para estudios que involucren « conjuntos de datos muy grandes ». Los revisores deberán especificar específicamente si tienen “inquietudes sobre la integridad de la investigación o la ética de la publicación” del artículo. Sin embargo, es muy posible y muy poco probable que los cambios editoriales silencien las críticas a la revista tras la retractación del artículo basado en Surgisphere.

El investigador sueco de visualización científica e interacción humano-computadora, Lonni Besançon, en respuesta al anuncio e The Lancet  tuiteó « Esto no es suficiente », ya que la revista “debe asegurarse de que los datos subyacentes a sus estudios puedan ser verificados, al menos por un tercero independiente, escribió”. Esto que pide el investigador sueco, pensamos que es desmedido pues hecha por tierra toda la potestad científica de una vieja y respetada publicación científica que en muchos años ha tenido solamente una equivocación.

Por otra parte, es necesario reconocer que los grandes estudios prospectivos no han demostrado ningún beneficio de la hidroxicloroquina; pero, no han replicado el hallazgo de un mayor riesgo de muerte informado en el artículo retirado por The Lancet. En consecuencia, el hecho de que un magazine científico se haya equivocado una sola vez en su larga existencia, no debe servir de objetivo para atacarlo casi impunemente, considerando que esta publicación nos sirve enormemente a los científicos que trabajamos tanto en ciencias formales, como en ciencias fácticas, naturales y, ciencias sociales.

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