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Tiempo de lectura: Grito primal de Said Jedidi (la versión árabe por el profesor Ahmed Elamraoui en conacentomarroqui.blogspot)

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                        Capitulo VII: Alucinación (Segunda parte)

 

Hablando de la guerra civil española y la participación de marroquíes en ella, Marta le había explicado un día que la famosa Columna “Durruti” estaba organizada de un Comité de guerra, consejo técnico-militar y grupos autónomos con el grupo internacional (franceses, americanos, italianos, ingleses y…marroquíes).

  • ¿De donde provenían estos combatientes con los republicanos? Preguntó

  • Nadie, nunca, ni en España ni fuera de ella se ha tomado la molestia de tratar de conocer la procedencia ni el destino de estos “moros” de la republica, le contestó Marta

Hach Ahmed ben Ali, como el resto de sus compatriotas conocían de memoria los nombres de Franco, Sanjurjo, Emilio Mola, Queipo del Llano etc. pero nunca vieron fotografía ni conocieron algo sobre el otro bando. Conocían y algunos admiraban incluso los que proclamaron “Todo por la patria” … todo incluidos los “moros” que solo sirvieron, sin saber por qué, a aquella “patria” con pólvora, sus esfuerzos y sus vidas a cambio de un bocadillo.

Marta le había contado que, de diferentes maneras, los oficiales sublevados en Marruecos se llevaron a los marroquíes a defender su “causa” exactamente como lo hicieron los republicanos antes para sofocar la “Sanjurjada” de Sevilla. Les bastaba, en los dos casos, el sustento y una abstracta promesa de encargarse de sus familias si caían en el “campo de honor”.

Ahora Hach Ahmed ben Ali no sabia por qué Marta le contaba todo esto. Por qué corría tanto riesgo y por qué se interesaba a tan arriesgado tema. “Si llegan a encontrar estos libros, no se lo que seria de marta”, pensó.

Tetuán y los tetuaníes nadaban en la opinión única… en el sentido único de la historia escrita por el ocupante y el sentido prohibido hacia el pluralismo y la información.

Una sola fuente. Un a sola información y una sola lectura del curso de la historia: la de Francisco Franco y los suyos que han hecho de aquellos inocentes el ejemplo y la ilustración de la atrocidad y de la barbarie.

La historia los absolverá…

  • ¿marroquíes anarquistas?

  • Pues si, respondió Marta en voz baja para que nadie la escuchara.

  • Pero ¿Cómo?

  • ¿Cómo, qué?

  • Cuentan los que entienden que con los anarquistas se luchaba solo por principios e ideales, ajenos, eso si, pero principios al fin y al cabo y no por bollos con manteca

  • Pero parece que ha habido marroquíes, especialmente en la región del Rif que se incorporaron a estas brigadas internacionales por principio y para combatir a Franco.

  • Pero esto no se sabe. Nadie habla de esto. Nadie habla de ellos

  • También es exacto. La derrota los ha eclipsado, pero un día se sabrá todo.

  • ¿Tú, ¿Marta, eres anti-franquista?

  • Yo soy lectora. Leo, reflexiono, pienso y por ello existo.

Hach Ahmed ben Ali había constatado que, además de monja, Marta era otra cosa, una intelectual de izquierdas, que leía mucho y no justamente lo que los nacionalistas han escrito o recomendaban leer, que sabia mucho de la “Cuestión marroquí” y que le contaba a cuenta-gotas para poder seguir haciéndolo.

A Tetuán como al resto de los vencedores de la guerra civil española le bastaba pan blanco y una vida que creía decente en la que no faltaba cine sionista como Sansón y Dalida, Los 10 Mandamientos y un implacable blackout sobre lo que sucedía en Palestina.

Sin embargo, el amor de Franco a los árabes era de “notoriedad” publica.

Continuara

 

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