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Tiempo de lectura: Grito primal de Said Jedidi (la versión árabe por el profesor Ahmed Elamraoui en conacentomarroqui.blogspot)

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                        Capitulo XIV Corona de espinas (primera parte)

 

Lo había leído muchos años después, sin embargo, le daba la impresión de que lo sabia hacia siglos” “En el Día del Juicio la tinta de los sabios pesará igual que la sangre de los mártires”.

Le preguntó a Marta si lo sabía o lo había oído evocar.

  • Es una bonita frase, aunque, creo que es un poco cínica

  • ¿Cínica? ¿Por qué?

  • Quizás por su carácter… funerario o fúnebre

  • Yo creo que ilustra cabalmente la importancia que da el Islam a la ciencia y a los sabios

  • En efecto

  • ¿Sabes Marta? El Profeta Sidna Mohamed (SAS) dijo que los beneficios de la ciencia son mayores que la de la devoción” y “los dos bienes más deseables son la ciencia la caridad y las dos cosas más detestables son la ignorancia y el egoísmo”.

  • También es interesante. En el fondo lo que llamáis “la gente del Libro” tiene las mismas ideas y los mismos preceptos. Recuerdo que el 24 de abril de 1948 el patriarca maronita Antoine Arida había exhortado a los cristianos del Líbano a abrir “vuestras casas, vuestros corazones y vuestros conventos para recibir a las victimas de Israel, vuestros hermanos y vuestros hijos palestinos”.

  • Si, pero.

  • Pero déjame terminar, dijo enfadada Marta

  • Yo solo quería…

  • Pero, por Dios, Hach ¿Me vas a dejar o no terminar?

  • Termina, termina, dijo Hach Ahmed ben Ali, quitándose el enorme sombrero y secándose el sudor de la frente y del cuello.

Marta se dio cuenta de que eran signos de enfado

  • ¿Pero, se puede saber lo que tienes?

  • Nada, nada, sigue, termina

  • Se me ha olvidado lo que te quería decir

  • Hablaban del patriarca maronita libanés…

  • Si, pero quería decir otra cosa. La próxima vez

Hach se encogió de hombros, levanto los ojos al cielo como solía hacer cuando se disponía a decir algo solemne y repitió tres: “No hay Dios que Dios y Mohamed Su Mensajero”. Marta le observaba como para presentarle sus excusas, pero sin expresarlas.

  • Yo quería explicarte lo de la sangre de los mártires

  • Y yo la semejanza y la identidad de puntos de vista entre musulmanes y cristianos cuando ven amenazada su coexistencia pacifica y sus valores.

La conversación abarco, como siembren otros aspectos, otros conceptos y otras temáticas. Entre Hach y Marta no había fronteras. Todos los caminos conducían hacia la comprensión y el consenso. Dos caminos distintos y la misma clarividencia, aunque distante muy oportuna y pertinente.

  • Se que luego me dirán aquello de que, para que sea una conversación, debe haber dos porque con una sola persona es un monologo. Lo nuestro, Hach, fue siempre una conversación útil y fructífera.

  • Hamdulilah[1]

  • Efectivamente Hamdulilah, porque como nosotros no existen desgraciadamente muchos y que es la única forma de sobrevivir: la cultura de tolerancia

El agua del río reflejaba la imagen del Hach, remando con la chilaba sobre el hombro. En frente, con un libro en la mano bailaba otra imagen: la de Marta.

  • Creo que nos fuimos muy lejos

  • En efecto

  • Volvamos

  • Ya bismillah[2]

 

Hach pensaba en la manera de decirle a Marta que aprendía mucho de ella y que a cambio quería inculcarle algo, que la comprendía perfectamente y que creía que era un ejemplo de corrección y de sabiduría.

Desde lejos se veían siluetas de un grupo de mujeres que andaban cargadas y se escuchaba incluso lo que cantaban.

Hach se sentía muy- cansado y Marta lo sabía.

  • Lo siento, Hach no te puedo ayudar

  • Creo que es la edad

En efecto era la edad…para amar.

 

Era la primera vez en su vida que Hach Ahmed Ben Ali decidía comprenderlo todo. Comenzaba a aceptar, con ciertos matices, eso si, que con Marta era diferente… totalmente diferente. Aprendía tanto, descubría tanto y preguntaba tanto. Comenzaba ahora a preguntarse por aquellos que, en su infancia, le habían marcado, no por su genio ni por sus extraordinarias cualidades, sino por su en enigma y extravagancia.

De repente sintió tremendas ganas de increpar a alguien, por lo que sea, por nada… Ahora aquellos seres le parecían extraños personajes fugados de alguna novela de Najib Mahfud. Se perdió en una larga y confusa reflexión.

  • ¿Hasta donde fuiste? Le despertó, de repente la suave voz de Marta

  • Como leías no quise interrumpirte

  • Tus silencios son un misterio

  • ¿Misterio?

  • Si, porque haces unas muecas…

  • Pues, ¡anda! No lo sabia

  • Hablando de lecturas. Escucha esto: La gran pirámide de Keops, declarada como una de las siete maravillas del mundo antiguo y sin duda, de todos los tempos fue y sigue siendo una caja de profecías. Cada día que pasa revela uno de sus secretos. Algunos investigadores lograron, gracias a esta pirámide, descifrar nuestra civilización desde hace 4 000 años antes de Jesucristo e incluso más allá del año 2000.

Hach Ahmed ben Ali escuchaba atentamente. Se quedó viendo el cielo, como solía hacer cuando se interesaba por algo y pregunto sin bajar los ojos:

  • ¿Cuándo fue construida?

  • Entre los años 3100 y 2 700 antes de Jesucristo

Hach Ahmed ben Ali ajusto los remos para emprender el camino de vuelta cuando escucho la exclamación de Marta:

  • ¡Es absolutamente impresionante! Tanto que da miedo

“Más tonterías”, pensó Hach sin responder a la exclamación.

  • Escucha esto Hach, le dijo Marta sin quitar los ojos del libro

  • ¿Quieres que volvamos, Marta? Le pregunto Hacha como si quisiera cambiar de tema

  • Esto no parece interesarte

  • ¡Claro que si! Pero escucharé remando para volver ¿Te parece?

  • ¿Quieres escuchar esto, si o no ¿

  • Ya te lo dije, si, respondió Hach Ahmed ben Ali sin dejar de maniobrar con los remos para regresar

  • En esta gran pirámide está marcado agosto de 1953

  • ¡Ah, si! ¿Y Por qué?

  • Bueno la verdad es que te lo cuento Hach, porque está Marruecos en este asunto

  • Ahora si que no comprendo. No te sigo. ¿Pero qué tiene que ver una pirámide en Egipto con Marruecos?

  • En efecto. Tiene que ver y mucho

  • ¿Cómo qué, por ejemplo?

  • ¿Sabes que en 1953, fecha señalada con precisión en la Pirámide de Keops no había sucedido absolutamente nada en el mundo, salvo en Marruecos donde hubo una sublevación, seguida por, como sabes, la deportación del Sultán Mohamed V y en Irán por la caída de Mossadek y…

  • Interesante… muy interesante, grito Hach Ahmed ben Ali, dejando de remar incluso para saber más.

  • ¿Ves siempre hay cosas interesantes? Siempre hay algo que puedan aprender o descubrir

  • Esto, aunque mítico es un poco más que algo

Volvió a mirar el cielo y dijo: “hay en el río lo que no hay en el mar”

 

  • ¿Quién es río y quién es mar? preguntó Marta sin quitar su mirada del libro

  • Estamos en el río ¿No es así?

  • Pero nunca estuvimos en el mar

  • Lo que quiere decir que no vamos a estar nunca

  • A lo mejor

  • Tú, Marta, tanto en el río como en el mar eres sabia y te envidio

  • Pero soy monja, para ti y los tuyos una “nesrania”[3]

  • Muchas tribus cristianas tenían pactos con el Profeta Mohamed (SAS) y los respetaron hasta el final. No adoro lo que adoráis. Ni vosotros adoráis lo que yo adoro. Y jamás adoraré lo que vosotros adoráis. Ni vosotros adoraréis lo que yo adoro. Vosotros tenéis vuestra religión y yo la mía.”

  • ¿Corán?

  • Si, la Sura de los Incrédulos

  • Lo mismo que nosotros, hay un pacto no escrito entre nosotros dos y creo que los estamos respetando a la maravilla

  • Una comunión…

  • ¿Comunión?

  • Creo que si

  • ¿Qué quieres decir con ‘creo que si’?

  • Creo, que Dios me Perdone que los buenos musulmanes, los buenos cristianos y los buenos judíos pertenecen al mismo credo y los malos de las tres religiones al mismo. Es la misma noción del bien y del mal

  • Mira, Hach, yo, como Henry Kubnic en su “Gran miedo al año 2000” estimo exagerado, como lo hace la inmensa mayoría de las autoridades eclesiásticas y gran parte del clero, y no es para gustarte ni para alinearme con lo que crees o dices, acordare tanta importancia al antiguo Testamento y sus profecías porque da una desmesurada importancia, casi exclusiva al pueblo de Israel y como afirma atinadamente Kubnic, “cualquiera que sea la convulsión que produjo y produce y podría producir el Estado de Israel, seria una desfachatez considerar que ello impactaría sobre la humanidad entera” y como observa, con razón el autor en el capitulo con sagrado a las profecías de los últimos tiempos, 14 millones de judíos entre todos dentro y fuera de la entidad sionista, cuentan más que 4 000 millones de almas de diferentes razas y credos en el planeta.

Hach Ahmed Ben Ali escuchaba con mucha atención. Trataba de hacer orden en sus ideas. No se atrevía a interrumpir el sermón de Marta, pero tampoco comprendía gran cosa. Trataba de colgar los trozos del crucigrama. Pero era conciente de que era sumamente interesante. “Es que todo lo que dice esta mujer es interesante. Parece una extraterrestre”, pensaba sin atreverse a decírselo.

Marta seguía leyendo el libro mientras que Hach, perdido en la confusión de la incomprensión, se limitaba a observar sus labios. “A quien se le ha dado la ciencia, se le ha rodeado de mucha solicitud”, salmodiaba en silencio Hach Ahmed ben Ali. Los remos se le hacían pesados. Estaba muy cansado. No le aparecía el horizonte, pero si, evidentes signos de su vejez.

 

De repente, levanta la cabeza, respira hondamente y le pregunta a Marta:

  • ¿Me puedes prestar este libro un par de días?

  • Con todo el gusto del mundo. Te lo doy incluso, pero te advierto que debes hacer, desde hoy mismo, cursos intensivos de francés, si lo quieres leer

  • ¿francés? No faltaba más

  • Mira, le dijo enseñándole la portada. Está en francés

  • No sabia que tu leías el francés

  • Casi como el español

  • En este caso, dijo Hach Ahmed ben Ali con una ancha sonrisa, me quedo con la cultura oral

  • ¿Qué es esto?

  • Lo que aprendo de ti, respondió sin dejar de sonreír

  • En todo caso, yo aprendí mucho, muchísimo de ti sin saber leer o escribir el árabe

  • Gracias, señora

  • La verdad es que lo que tú llamas cultura oral tiene el mismo mérito que las demás culturas, sino más

  • Cuando no queda otro remedio, cortó Hach Ahmed ben Ali antes de preguntar: A propósito, la otra vez me contabas cosas sobre Israel y los judíos y me dijiste que de Nostradamus no era cristiano.

Marta no respondió. Hach Ahmed ben Ali dejo de remar, esperando la respuesta que tardaba.

  • ¿Vas a responder?

  • Me preguntaba por qué tan pertinaz pregunta

  • Luego te diré

  • Pues, efectivamente era un convertido al catolicismo. Su padre se llama Abraham Salomón y cambio de religión, dicen, solo para satisfacer a su amo, el rey René, del que era médico y consejero

  • Es propio de los oportunistas. Cambiar de religión para…

  • A veces no queda otra alternativa

  • Tratándose de la religión, creo que siempre quedan alternativas

  • Eres un buen musulmán, Hach

  • Y tú, buena cristiana, Marta, pero los dos sabemos que por menos… infinitamente menos, por nada o casi nada muchos, miles o quizás incluso millones habían preferido morir que cambiar su religión.

El trayecto se había interminable. Pero Hach Ahmed ben Ali lo sentía menos. Marta y su libro despertaron sus sensibilidades y su curiosidad. Era consciente de que se convertía en preso y rehén de la ciencia y el saber y tal vez incluso, aunque nunca lo reconocía, del amor…

El rostro de Marta era resplandeciente. En sus ojos, convertidos, para Hach Ahmed ben Ali, en un retrovisor, se reflejaba un espejismo de una costa que no existía. “Ella es la costa. Ella es la salvación… mi salvación”, pensaba antes de enlazar “que Dios me perdone”.

Era su eterna guerra contra sus propios pensamientos.

Hach Ahmed Ben Ali sabia pertinentemente que todo lo que decía Marta tenia otro sentido. Solía decir que “analizándolo todo, nada se pierde”. Su confianza en Marta no le dejaba, como decía, sin anticuerpos propios.

  • Su obra “Siglos” ¿Cómo la llamabas, Mareta?

  • “Centurias”, respondió inmediatamente Marta, que es su titulo en inglés

  • Creo, si no lo recuerdo mal, me dijiste que hablaba en ella sobre Marruecos o hacia profecías sobre él

  • Bueno, no exactamente. Hacia profecías sobre el catolicismo y más exactamente el anti-cristo

  • ¿Y Marruecos?

  • Bueno, es un poco complicado por su carácter metafísico. Verás: en su séptimo anticristo, un príncipe árabe conquistará Palestina de donde se lanzará contra la Europa mediterránea

  • Pero no precisa si el “príncipe árabe” será musulmán, cristiano o judío, porque lo de “árabe” es, además de vago, abstracto por su imprecisión. En el mundo árabe vivimos musulmanes, pero también cristianos y judíos y hasta drusos y de otras confesiones derivadas del islam o del cristianismo

  • Creo que tienes razón, Hach. Nostradamus no lo precisa, limitándose a hablar de un “séptimo anticristo árabe”

  • Lo que debe indicar que se trataba de una falacia

  • Es que pocos le dan crédito. De hecho, no se ha realizado casi nada de lo que había predicho.

Hach Ahmed ben Ali se sentía orgulloso. Por fin una de sus reflexiones ha constituido una base para una revisión de los conocimientos de Marta. “Siempre se debe verificar las fuentes”, decía, recitando el versículo coránico “Oh, creyentes, si os viene un corrupto (mentiroso) con una información, verificadla para no afectar a otros y os arrepentís”.

  • Lo digo, Marta por la situación en Palestina y en otros países árabes y también, todo se debe decir: la rabiosa ofensiva contra el islam llevada a cabo por el sionismo y el imperialismo internacionales

  • ¡Hombre! Hach! No sabia que eras tan revolucionario

  • Que no lo soy, mujer. Que, como dice el refrán español: “Quien no duda no sabe cosa alguna”. Fuiste tú quien me lo repetiste un montón de veces

  • Un revolucionario con buena memoria

  • Tal vez si es peyorativo. Mira Marta: yo soy buen musulmán y como tal conozco mi religión. Pretender que un musulmán es un anticristo es una desfachatez. Los musulmanes consideramos que Jesucristo es Profeta y que el anticristo es el enemigo de todos incluidos los cristianos y los judíos y que resucitará para sembrar la tierra con la corrupción moral y religiosa …

  • Hach, Hach, Hach que eres un genio

  • No, Marta, soy un simple musulmán que verifica las fuentes, como lo exige el Corán. De hecho, te he escuchado con suma atención. Siempre es interesante saber lo que piensa el prójimo. Quiero decir lo que se especula

  • Pues tienes razón. Escucha esto: “Siglos” o “Centruries” afirma que los habitantes del África del norte, actualmente Magreb árabe se asociarán al anti-cristo a excepción del sultán de Marruecos a duras penas

  • ¡Ves! Divide y vencerán… tanto los tunecinos y argelinos, como los libios, mauritanos o marroquíes somos hermanos. Lo de la “asociación” es una “chorrada”. De hecho, supongo que tampoco precisa el año.

  • Pues supones mal. La fecha y todo, con precisión

  • ¿Qué fecha?

  • 1973

  • Veremos…dijo el ciego, comento Hach Ahmed Ben Ali ante una carcajada de Marta que nunca había visto al Hach tan lucido y combatiente como entonces

  • Marta cerro el libro, cogió un poco del agua del río con la que refresco su cara y cuello mientras que Hach Ahmed ben Ali remaba con más fuerza y con más decisión, repitiendo casi rítmicamente “Nostradamus” …

[1]  Gracias a Dios

[2] En nombre de Dios

[3] Infiel

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