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Tiempo del coronavirus: XCXV- Diario de un auto confinado

A mal tiempo, buena cara

 Viernes 10/7/2020. ¡Otro viernes sin oración solemne ni sermón! Que mi vecino, con su larga y descuidada barba huele a integrista me decía que “permitieron la apertura de todo hasta los bares… todo, menos las mezquitas”. Le dije que será el próximo día 15 y que, en espera, podemos rezar “tranquilamente” en casa que Dios nos lo Paga doblemente. Lo que, aparentemente, no le ha gustado mucho.

¡En fin! Sigue disparado el número de nuevos casos: 249 nuevos casos de infección por Covid-19 y 380 recuperaciones en las últimas 24 horas, hasta las 18H00.

Con este nuevo balance, el número de infecciones en el Reino, desde la aparición del primer caso el pasado 2 de marzo, asciende a 15.328, y el número de personas totalmente curadas a 11.827, es decir:  una tasa de curación de casi el 77%, según Sanidad.

El número de fallecidos se mantiene en 243, al registrar un nuevo deceso, o sea una tasa de mortalidad de 1,6%.

Hoy el jefe del gobierno afirmaba que la “Pandemia está bajo control, pero no significa que ha desaparecido”.

Le creemos Sr. Otmani y lo vemos de manera clara y testaruda.

Las niñas con su ritmo normal: salen de casa a las 8H00 y vuelven a las 21H00 Rime y 17H00 Jihane e Inés.

Los cinco hemos decidido un paquete de nuevas precauciones “hasta que pase este nuevo rebrote” como diría Inés o “Hasta ver hasta qué punto es cierto a la especulación de una segunda ola de coronavirus”, según Rime. Para Jihane “todo se acaba, todo, menos la especulación”. Nos encontramos perdidos en el océano de verdades y contra-verdades”.

Creo que tiene razón. Lo mejor de la vida es la jubilación. No tener, director, ni ministro ni jefe es una providencia. Si sigues trabajando esto, en España, se llama “independiente”. Y es verdad, incluso soberano.

Hoy asimismo con Janet, con una batería de precauciones nos fuimos por la mañana a la playa (habitamos desde hace tiempo cerca). La gente, salvo muy poca, especialmente los ancianos o los visiblemente enfermos de algo crónico.

Janet y yo nos colocamos a distancia de la gente y aunque pueda parecer anacrónico, llevamos nuestras mascarillas. Quien ríe último, ríe dos veces.

Continuara

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