M.Gharbi.-Agencias
Infomarruecos/Conacentomarroqui
Hace exactamente un año, la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) de España lamentó que, un año más, la ciudadanía y los trabajadores de los medios de comunicación no han podido celebrar como correspondería el 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, y el 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa.
A los despidos masivos, la escandalosa precariedad en el trabajo y el cierre de medios de comunicación, la FeSP suma en 2015 el ataque a la libertad de expresión e información que supone la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana –conocida como Ley Mordaza–y el paso que ha dado el Gobierno a favor de la concentración medios.
Hace exactamente un año, la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) de España lamentó que, un año más, la ciudadanía y los trabajadores de los medios de comunicación no han podido celebrar como correspondería el 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, y el 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa.
A los despidos masivos, la escandalosa precariedad en el trabajo y el cierre de medios de comunicación, la FeSP suma en 2015 el ataque a la libertad de expresión e información que supone la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana –conocida como Ley Mordaza–y el paso que ha dado el Gobierno a favor de la concentración medios.
La FeSP sostiene que un Gobierno desprestigiado aprovecha su agonía final para beneficiar a los grandes grupos del poder audiovisual, violando el mandato de la LGCA que obliga a «proteger al ciudadano de posiciones dominantes de opinión para garantizar el pluralismo». Por estas razones, la FeSP considera que el 1 y el 3 de Mayo son dos caras de la misma moneda. Unos trabajadores precarizados no pueden garantizar una mayor calidad de la información.
El último año se ha visto como prosperaban distintas iniciativas del Gobierno del PP que suponen graves agresiones a los derechos y libertades civiles. En cambio, sigue sin aprobar su asignatura pendiente de regular legalmente la profesión periodística y elaborar una Ley de Derechos Laborales de los Periodistas, lo que sigue provocando que el colectivo más desfavorecido del sector, los periodistas a la pieza, sigan pagando con mayor dureza los efectos de la crisis.
Desde que comenzara la crisis económica, el periodismo español se ha visto afectado por los efectos de la destrucción de empleo, la precariedad laboral y la desaparición de medios de comunicación.
La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) reivindica las dificultades que vive la profesión. Así, desde 2008 se han destruido 6.234 puestos de trabajo, se han cerrado 57 medios de comunicación y se han realizado 23 Expedientes de Regulación de Empleo (ERE). La FAPE destaca “la reducción de las redacciones, las rebajas salariales y la sustitución de periodistas experimentados por becarios y contratados a los que se paga salarios indignos y que difícilmente podrán resistir las presiones de los poderes si su puesto de trabajo pende de un hilo”.
La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) reivindica las dificultades que vive la profesión. Así, desde 2008 se han destruido 6.234 puestos de trabajo, se han cerrado 57 medios de comunicación y se han realizado 23 Expedientes de Regulación de Empleo (ERE). La FAPE destaca “la reducción de las redacciones, las rebajas salariales y la sustitución de periodistas experimentados por becarios y contratados a los que se paga salarios indignos y que difícilmente podrán resistir las presiones de los poderes si su puesto de trabajo pende de un hilo”.
Para Iñaki Gabilondo, veterano periodista e impulsor de la libertad de expresión, “no se sabe muy bien hacia dónde vamos, estamos en el centro de un terremoto. Está muriendo la estructura actual y no acaba de nacer el siguiente”.
El desempleo y la precariedad laboral es una realidad que afecta a todos los sectores de la sociedad, pero en el caso de los medios de comunicación “afecta a la calidad del periodismo y de la información, y por tanto, de la democracia”, tal y como apunta Galarza, algo que “va de la mano con la disminución de la calidad de la información que reciben los ciudadanos”.
Mapping Digital Media es un proyecto que examina el comportamiento de los medios de comunicación tradicionales y digitales en 56 países. Los resultados demuestran que los gobiernos tienen influencia sobre quién posee, opera y regula ciertos medios de comunicación.
Esta investigación la financió el multimillonario George Soros y tuvo un costo de cuatro millones de euros.
1. Muchos negocios de medios de comunicación están plagados de prácticas monopólicas, corruptas o poco transparentes.
2. Si bien los medios digitales abren canales de información independientes, estos se convierten en nuevos campos de batalla para la censura y la vigilancia.
3. Caso España: La publicidad institucional se utiliza como una subvención encubierta, algo que no sucede en otros países.
4. “Cuando hay un gobierno débil, los medios de comunicación se crecen. Cuando es fuerte, aprieta las tuercas al máximo a los editores”, subraya Celosía Carles Llorens, investigador principal del proyecto para España y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Esta investigación la financió el multimillonario George Soros y tuvo un costo de cuatro millones de euros.
1. Muchos negocios de medios de comunicación están plagados de prácticas monopólicas, corruptas o poco transparentes.
2. Si bien los medios digitales abren canales de información independientes, estos se convierten en nuevos campos de batalla para la censura y la vigilancia.
3. Caso España: La publicidad institucional se utiliza como una subvención encubierta, algo que no sucede en otros países.
4. “Cuando hay un gobierno débil, los medios de comunicación se crecen. Cuando es fuerte, aprieta las tuercas al máximo a los editores”, subraya Celosía Carles Llorens, investigador principal del proyecto para España y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona.
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M.Gharbi.-AgenciasInfomarruecos/Conacentomarroqui
Hace exactamente un año, la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) de España lamentó que, un año más, la ciudadanía y los trabajadores de los medios de comunicación no han podido celebrar como correspondería el 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, y el 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa.
A los despidos masivos, la escandalosa precariedad en el trabajo y el cierre de medios de comunicación, la FeSP suma en 2015 el ataque a la libertad de expresión e información que supone la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana –conocida como Ley Mordaza–y el paso que ha dado el Gobierno a favor de la concentración medios.La FeSP sostiene que un Gobierno desprestigiado aprovecha su agonía final para beneficiar a los grandes grupos del poder audiovisual, violando el mandato de la LGCA que obliga a «proteger al ciudadano de posiciones dominantes de opinión para garantizar el pluralismo». Por estas razones, la FeSP considera que el 1 y el 3 de Mayo son dos caras de la misma moneda. Unos trabajadores precarizados no pueden garantizar una mayor calidad de la información.El último año se ha visto como prosperaban distintas iniciativas del Gobierno del PP que suponen graves agresiones a los derechos y libertades civiles. En cambio, sigue sin aprobar su asignatura pendiente de regular legalmente la profesión periodística y elaborar una Ley de Derechos Laborales de los Periodistas, lo que sigue provocando que el colectivo más desfavorecido del sector, los periodistas a la pieza, sigan pagando con mayor dureza los efectos de la crisis. Desde que comenzara la crisis económica, el periodismo español se ha visto afectado por los efectos de la destrucción de empleo, la precariedad laboral y la desaparición de medios de comunicación.
La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) reivindica las dificultades que vive la profesión. Así, desde 2008 se han destruido 6.234 puestos de trabajo, se han cerrado 57 medios de comunicación y se han realizado 23 Expedientes de Regulación de Empleo (ERE). La FAPE destaca “la reducción de las redacciones, las rebajas salariales y la sustitución de periodistas experimentados por becarios y contratados a los que se paga salarios indignos y que difícilmente podrán resistir las presiones de los poderes si su puesto de trabajo pende de un hilo”.Para Iñaki Gabilondo, veterano periodista e impulsor de la libertad de expresión, “no se sabe muy bien hacia dónde vamos, estamos en el centro de un terremoto. Está muriendo la estructura actual y no acaba de nacer el siguiente”.El desempleo y la precariedad laboral es una realidad que afecta a todos los sectores de la sociedad, pero en el caso de los medios de comunicación “afecta a la calidad del periodismo y de la información, y por tanto, de la democracia”, tal y como apunta Galarza, algo que “va de la mano con la disminución de la calidad de la información que reciben los ciudadanos”.Mapping Digital Media es un proyecto que examina el comportamiento de los medios de comunicación tradicionales y digitales en 56 países. Los resultados demuestran que los gobiernos tienen influencia sobre quién posee, opera y regula ciertos medios de comunicación.
Esta investigación la financió el multimillonario George Soros y tuvo un costo de cuatro millones de euros.
1. Muchos negocios de medios de comunicación están plagados de prácticas monopólicas, corruptas o poco transparentes.
2. Si bien los medios digitales abren canales de información independientes, estos se convierten en nuevos campos de batalla para la censura y la vigilancia.
3. Caso España: La publicidad institucional se utiliza como una subvención encubierta, algo que no sucede en otros países.
4. “Cuando hay un gobierno débil, los medios de comunicación se crecen. Cuando es fuerte, aprieta las tuercas al máximo a los editores”, subraya Celosía Carles Llorens, investigador principal del proyecto para España y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona.

