TJUE: ¿Quién está detrás? Imrani Idrissi Hamid

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Imrani Idrissi Hamid

Un lobby es un grupo de presión que representa y defiende sus intereses ante las instituciones de poder, especialmente en lo relativo a las decisiones políticas y económicas.

Tribunal de Justicia de la UE
El gran mercado que supone la Unión Europea  y su capacidad de generar la mayor parte de la legislación y políticas del continente, ha atraído como la ´miel a las moscas´ a numerosas empresas, instituciones y organismos de diferentes naturalezas y procedencias donde ejercer su presión.
La opinión sobre los lobbies está encontrada. Mientras unos piensan que son importantes dentro del proceso democrático y que significan una fuente de asesoramiento valiosísimo para contemplar una mayor información a la hora de tomar decisiones,  otros muchos opinan que suponen un dominio demasiado importante, mayor cuanto más recursos cuenten para ejercer su influencia, justamente por las consecuencias políticas y económicas de estas subjetivas decisiones.
Se calcula que en Bruselas hay unos 2.600 lobbies, y entre 15 y 30.000 profesionales que representan a diferentes sectores, grupos de la sociedad civil, sindicatos y otros colectivos. De estos, los lobistas que representan intereses privados empresariales son 5 veces más numerosos que los demás.  
Estos grupos de presión que debieran quedar encuadrados en el marco de la legalidad se han visto implicados en asuntos nada lícitos, como casos de financiación encubierta a partidos políticos o comisiones otorgadas ´bajo cuerda´ a europarlamentarios y otros cargos públicos a cambio de contratos o normativas favorables a sus intereses.
Datos apuntan a que más de la mitad de las 1.600 enmiendas que se presentaron a la gerencia encargada de regular la especulación financiera, fueron redactadas por los propios lobbies antes de ser presentadas por los parlamentarios. Ignorantes seríamos al pensar que a cambio de nada.
Cabe resaltar la influencia del grupo de presión  “European Round Table of Industrialists” (“Mesa Redonda Europea de Industrialistas”) formado por los presidentes de las empresas europeas más influyentes de los años 80 (Volvo, Thyssen, Olivetti, Siemens, Fiat, Shell, Philips, Nestlé, Ciba-Geigy… entre otras) quien junto a los políticos de la época planearon el Mercado Único Europeo y la cesión de poderes a la UE,  todo ello bajo el ´noble´ propósito de hacer más innovador y competitivo el mercado europeo.
En la actualidad, es la organización patronal europea “Business Europe” la que goza de un mayor poder de presión, cuya influencia puede llegar al punto de arquear las medidas de fertilidad económica o de austeridad impuestas, decidir el rescate a la banca durante la crisis económica o controlar instrumentos financieros como fondos y otras fórmulas inversionistas, como aseguradoras.
Queda patente que cuanto mayor es el poderío económico, mayor es su margen de influencia y mayor por tanto su posibilidad de acceso a las directivas comunitarias, que muchas veces terminan redactando las propuestas de ley, también de carácter político,  al gusto del lobby ´de turno´. 
Porque más allá de lo meramente financiero, los lobbies y su poder ha llegado a intervenir  en asuntos  tales como la salud, la alimentación, los recursos hidrográficos, el cambio climático e incluso los Derechos Humanos, pilares que han sucumbido a la manipulación interesada de estos grandes monstruos en detrimento del bien común.
Claramente podemos avanzar que si no han cesado de aplicar la prioridad de sus propios beneficios por encima del interés del planeta y sus habitantes, abiertamente manipulan objetivos ´concretos´. El poder del dinero y el poder del poder, provoca cada vez más estragos en la misma democracia que apoya su existencia.
Es decir, una determinada zona no puede desarrollarse económicamente porque a ciertos lobbies no les interesa su desarrollo, o en cierto país sigue existiendo un régimen político determinado porque a ciertos lobbies les interesa que así sea…
Pongamos como ejemplo un tema reciente: La renovación del acuerdo de pesca entre Marruecos y la Unión Europea.
Pendiente de la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE, éste emite  un Comunicado de Prensa datado el día 10 de enero de 2018, basándose en las alegaciones del Abogado General  Wathelet, por las que según este letrado el acuerdo no se consideraba válido “por aplicarse al Sahara Occidental y a las aguas adyacentes.”
Un mes y medio antes de la decisión del Tribunal de Luxemburgo, el 27 de febrero del 2018,  con la intención de orientar al tribunal en su futura decisión, Wathelet comienzan a lanzar comunicados que perjudican la soberanía de Marruecos. ¿Quién está detrás de estas intenciones? ¿Quién ha permitido que un Tribunal de Justicia tome decisiones políticas sobre un tema que está en la Organización de Naciones Unidas?
La pregunta que nos permite entender mejor todas estas  opciones y con la que podríamos claramente desmontar mejor sus argucias sería: ¿Cuáles son los intereses que pretende defender?
Los principales temas que parecen unir a la UE con Marruecos  son la inmigración y el terrorismo. Sobre el tema de la soberanía de Marruecos hay una diferencia de posturas entre los países de la Unión.  Donde en Europa puede intuirse una unión económica, asentada sobre el poder  de la OTAN, a nivel político no existe tal unión. En Marruecos sí la hay. La soberanía de Marruecos está por encima de estos intentos de presión. Los 40.000.000 de marroquíes no van a sucumbir a esos lobbies que ya han envenado a la Comunidad Europea.