Tocando las puertas de Américalatina Marruecos: las estocadas del “mariscalito” paraguayo (1) Por Hassan Achahbar (*)

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   José Félix Fernández Estigarribia ha sido durante tres lustros el hombre de Argelia en Paraguay. En diciembre de 2014 se retiró en la embajada de San José, en Costa Rica. El “mariscalito”, así se le llama cariñosamente, en recuerdo a la persona de su abuelo, el Mariscal José Félix Estigarribia, presidente de la República entre 1939 et 1940.

   Fernández Estigarribia ha sido ministro de relaciones exteriores durante la administración del presidente Luís González Machi. Fue cuando ordenó al embajador ante Naciones Unidas, Jorge Lara Castro, negociar con el Polisario, en Nueva York, el reconocimiento a la “república saharaui”, un reconocimiento anunciado el 9 de febrero de 2000.

   Sin embargo, la alegría de los argelinos y de los Polisarios duró unos días apenas ya que el “mariscalito” fue cesado en sus funciones este mismo mes de febrero y reemplazado por Esteban Aguirre, quien suspendió las tratativas con los separatistas el 25 de julio y realizó una visita oficial a Rabat.

   Aun derrotado, el “mariscalito” Fernández Estigarribia, siempre en deuda con Argelia, siguió insistiendo desde su escaño en el senado. Se cobró venganza el 18 de agosto de 2011 y sus víctimas han sido, además de Marruecos, el entonces vicecanciller Esteban Aguirre (el mismo que en 2000 anuló el reconocimiento a la Rasd), el “nasserista” de origen sirio, Alejandro Hamed Franco, quien se había negado a saludar al “ministro” saharaui Salem Uld Salek y Héctor Lacognata que ha profundizado las relaciones con el Reino.

   Meses atrás, el “mariscalito” ocupaba la Secretaría General de la Asociación latinoamericana de integración (Aladi), con sede en Montevideo, Uruguay. Pero no dudó en renunciar a sus funciones para ir como “asesor” de Jorge Lara Castro que el presidente Lugo puso en el cargo de ministro de relaciones exteriores, el 22 de marzo de 2011, en reemplazo de Héctor Lacognata.

   Lara Castro, exembajador en Naciones Unidas en 2000 y vicecanciller desde el 15 de agosto de 2015, es un académico e intelectual de izquierda aunque de raíces liberales. Tenemos amigos en común y lo entrevisté en varias oportunidades. No es muy hablador pero perceptivo y respetuoso[u1]. Un político honesto según los testimonios de muchas personas que prometen poner la mano en el fuego por él.

   En cambio, nadie da un voto de confianza ni se atreve a apostar un solo guaraní por su asesor, el “mariscalito”, quien, asegura un joven diplomático paraguayo, negoció (en todas las aceptaciones) el reconocimiento de la Rasd y hizo desaparecer todas la pruebas en su contra. .No queda ni huella en el archivo de la cancillería.

   Lara Castro tomó su tiempo. Esperó casi seis meses para anunciar una decisión que estaba cantada y que todo el mundo esperaba salvo en la mente de algún necio. Pasó el 18 de agosto de 2011, a casi un año de la apertura de la embajada paraguaya en Rabat en 2010 y semanas luego de que Marruecos solicite el beneplácito para su primer embajador residente en Paraguay, solicitud que fue cajoneada por los consejos del “mariscalito”.

   Hasta allí, las relaciones entre Asunción y Rabat se habían mejorado sustancialmente. Tras la llegada al poder del presidente Fernando Lugo, el 15 de agosto de 2008, el nasserista Hamid Franco se había negado a saludar al “ministro” saharaui Salem Uld Salek. Éste, fue llevado por intermedio del embajador de Argelia en Argentina, concurrente en Paraguay, a una recepción informal que el ministro ofreció el día 16 de agosto en las instalaciones de un complejo deportivo.

   Dos días atrás Salem Uld Salek había intentado una sucia jugada que no le resultó. Casi lograba lo que siempre le ha dado resultados al Polisario: aprovechar los momentos de indecisión para dar el golpe. Se presentó en Asunción, en vísperas del cambio del mando presidencial. El vicecanciller Rubén Ramirez Lezcano, lo recibiódurante unos minutos y « fuera protocolo ». Un funcionario de una administración saliente no tenía poder de decisión en un tema de política de Estado. Le habrían asesorado mal al polisarista. No obstante, Uld Salek sacó un comunicado del bolsillo anunciando el restablecimiento de relaciones.

   Uld Salek se bajó en un hotel frente al Granados, este último exclusivamente reservado para delegaciones oficiales, entre otras la del entonces príncipe Felipe de España. Siquiera se atrevió a acercarse a la entrada principal del Granados.

   Afortunadamente, Marruecos no cayó en la trampa y el Polisario se tuvo que morder la lengua. Las relaciones entre Rabat y Asunción se fueron consolidando. La primera Comisión mixta Marruecos-Paraguay sesionó en marzo de 2009 en Rabat. El nuevo jefe de la diplomacia, Hamid Franco, recibió en Asunción a distintas delegaciones marroquíes y viajó a Marruecos.

   Asimismo, Marruecos fue el único destino en el Magreb del sucesor de Hamed Franco en el cargo, Héctor Lacognata. Las relaciones bilaterales caminaban bien pero cambiaron con la gestión de Jorge Lara Castro y la mala asociación de éste con el “mariscalito”.

   “Comparto contigo la preocupación de estar asumiendo una postura conflictiva en vísperas de la apertura de la Embajada de Marruecos en Paraguay. Creo que nos estamos ganando un conflicto ajeno y lejano en forma gratuita”, me escribió un analista paraguayo.

 (*) Periodista especializado en temas iberoamericanos