Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Un 6/11: Los apoteósicos éxitos de unos y los estrepitosos fracasos de otros

Aniversario

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

45 años. ¿Y qué? Unos (Marruecos) celebra el aniversario de la Marcha Verde, génesis de la recuperación de sus provincias del sur, con constantes y fehacientes éxitos de todo tipo. Otros (Argelia y su Polisario) con las orejas agachadas ven impotentes y desesperados como los países africanos y del mundo abren y van a seguir ab tiendo consulados en Layun o Dajla.

Unos y otros toman la debida nota, en vísperas justamente del 45 aniversario de la Marcha verde, de la última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. No apta a obsoletas interpretaciones ni ninguna manera de moldearas para adaptarlas a las perversas miras desestabilizadores del Quijotesco mentor y su Sancho Panza.

45 años. Como era Argelia y en qué se ha convertido, arrastrando una inútil y motivo de quiebras carga en sus hombros: El Polisario.

En la cúpula del Polisario lo saben. Saben también que los próximos días (o semanas o meses) no van a ser fáciles. Debido a lo cual, desde hace semanas, la cúpula en Rabuni se esfuerza en ocultar quién se ha ido y quién se está preparando a ir. “Esto huele a tragedia”, decía uno de ellos con la mirada fija en la Mauritania, su país y su esperanza.

45 anos. Queda aun la esperanza… una esperanza que se llama: autonomía que, dicho sea de paso, no es eterna. Como todo, puede caducar.

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