Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Un año del MSP: Tiempo de alternancia

Solución a un "problema"

 

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Debo señalar que tenía otro tema para esta mañana, pero al leer la excelente reflexión del argentino Dr. Adalberto Agozino he estimado fuera de lugar ver (leer) a argentinos interesarse por la paz en el prefabricado problema del Sahara más que nosotros, los propios interesados (saharauis).

En efecto el MSP cumple (este mes de abril) un año. 12 meses en el curso de los cuales, contrariamente a lo que alucina la cúpula del Polisario, lejos de perder de su frescura, gana más y más.

Como decía ayer, junto a los saharauis en su país: Marruecos: el bloque representa más del 90% de los verdaderos saharauis, lo que le confiere, más que posibilidad, el derecho de aspirar a representar a los que depositan en él su confianza y la retiran de quien los ha defraudado (Polisario).

En este contexto, creo que Marruecos debe reflexionar profunda y seriamente en una alternativa a su interlocutor en una cuestión que dura 45 años averiada por el mentor argelino quien, dicho sea de paso, tiene otros objetivos y otras finalidades que los saharauis e incluso que el Polisario, desbaratando todo esfuerzo e encontrar una solucion justa y equitativa al « problema » que ha creado en vez de un problema a la solucion que cobra cuerpo.

El 2020 fue el preludio y el embrión, el 2021 debe ser el año de la alternancia y de una seria búsqueda de la paz y de la concordia. El MSP se perfila como la única alternativa para poner fin a este artificial conflicto del Sahara y a un estéril juego diplomàtico que no hace màs que prolongar el sufrimiento y la precariedad de las poblaciones sahrauies en el gulag argelino de Tinduf.

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