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UN AÑO EN LA « HOSPITALIDAD » DE SAID AHMED ELAMRAOUI

reflexiones

 

Hace un año que estoy en la casa electrónica del señor Said Jedidi como huésped o colaborador. Si no me falla la memoria, me puse en contacto con este caballero tan noble, antes de la expansión de la pandemia del corona virus. Algo en mi castellano apareció a Said en nuestra conversación electrónica,  por esto  me dio ánimo para seguir expresándome en este idioma. Al final llegó la pandemia, es cuando empecé a redactar artículos en español.

Mi primer artículo era una carta a Said, y no era mi intención hacerla publicar, pero él la publicó, y aquello era la tentación. Que uno vea su artículo publicado, y a lo mejor leído en algunos rincones del mundo, es algo más que tentador para seguir animando y refrescando la memoria, y sobre todo rebobinando mi historia con el castellano(es lo que estoy intentando hacer en un libro). Pero cabe primero refrescar la memoria personal, y excavar en la historia para sacar a la luz nuestras reacciones, cuando éramos jóvenes, al ver la figura del Señor Said en la televisión pública de hace tiempo.

Probablemente, fue en los años ochenta cuando empecé a ver los informativos en español en la única televisión en Marruecos a la sazón. Pero lo más seguro, es que en los años noventa, nuestra memoria empezaba a almacenar la figura de un periodista que enfatizaba los erres al pronunciarlos, cosa que yo personalmente repetía imitándole al leer una mezcla de francés y otro idioma que creía ser, un perfecto español, y la verdad es que eran nada más que unas mentirijillas que decía para convencer a mis amigos que yo hablaba español. Pues las palabras que entendía perfectamente eran muy pocas como: esta mañana, buenas tardes (porque los programas de la tele empezaban por la tarde, y se acababan como máximo a medianoche), y los nombres de los jugadores de la época: Hugo Sánchez, Zamorano, Futre, y luego Romario, Rivaldo…no me acuerdo de otro periodista que presentaba los informáticos en caso de ausencia del señor Said Jedidi. Por esto era conocido entre nosotros como el señor al que desconocimos  lo que decía.

Así que no me venía ni siquiera en los sueños la idea de conocer al señor Said Jedidi un día en mi vida, y poder intercambiar con él, opiniones o llegar incluso a traducirle uno de sus libros. Pero gracias a las redes sociales, realizamos lo del mundo es una pequeña aldea.

Mucha gente se preguntaría ¿por qué un profesor de árabe se empeña y se esfuerza en escribir “cosas” en castellano, por qué no deja atrás a su historia con España y su lengua? La respuesta es sencilla: dos armas son mucho mejor que una, además era un sueño hablarlo como dije antes. El problema es que los idiomas son seres vivos también como otros seres, si se dejan se mueren, por eso he elegido esta manera para salvar algo de lo que me quedaba en castellano, porque estoy lejos de los castellanohablantes. Y para platicarlo se necesita muchas cosas y mucho tiempo, así por lo menos guardaría la costumbre de escribirlo. Pero ¿Qué es lo que se puede escribir? ¿Quién de los hispanohablantes va a leer lo que un árabe escribe en un español peculiar y seguramente con errores? ¿Acaso son pocos los escritores en castellano?

No voy a atar esos cabos, más bien voy a seguir intentando hacer llegar voces diferentes de  nuestra cultura y nuestro pensamiento, en Marruecos, mediante esa casa electrónica, a otros lugares en el mundo. El placer para mí es observar y escribir.

 

NOTA DEL EDITOR: MIL GRACIAS, CABALLERO. ESTA CASA ES SUYA

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