Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Un argelino en su país La precipitada fuga de Ghali de España

Un daño irreparable

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

  Después de preparar facilitar y aconsejar al jefe de las milicias de Argel de salir “lo antes posible” de España a pesar de su estado de salud aun crítico, el juzgado de instrucción número 3 de Logroño abrió diligencias previas contra él por falsificación de un documento de viaje con el que logró entrar en territorio español el pasado 18 de abril.

¡Demasiado tarde! ¿En qué puede ser diferente de la mascarada de la Audiencia Nacional?

Ahora ninguna de sus numerosas víctimas hace ilusión sobre la justicia española. Se debe, ineluctablemente, buscar otra vía, otro medio de reparación, lejos de España, su dependencia de justicia y su intersección de poderes, cuando no políticamente complementarios y correspondientes.

Ghali está entre los suyos, quien, en un gesto de agradecimiento a España y a su valiosa contribución que su criminal de guerra, fue visitado en su primera aparición pública por el presidente argelino y su jefe, el Jefe de Estado Mayor del Ejército Saïd Chanegriha.

Ambos, no obstante, no deben ocultar su profunda gratitud y su júbilo por la misión cumplida con la contribución y la complicidad del Presidente del Gobierno español de sabotear decencias de enormes esfuerzos para construir una relación estratégica mutuamente beneficiosa entre España y Marruecos.

Sin embargo, los dos hombres deben dilapidar lo que queda de los recursos argelinos para “convencer” al mundo de que el Polisario no es un asunto pura e inmoralmente argelino-argelino.

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