CrónicasFeaturedTú, por ejemplo

Un impuesto sobre ser sabelotodo    AHMED EL AMRAOUI

Tribuna

Don Said Jedidi:

Déjame primero desearle a usted y a su familia buena salud y salvación de todos los males.  Mi mensaje será un grano más a lo que usted dijo en su artículo sobre el tiempo en la era de Coronavirus. Porque he encontrado esta mañana un hueco de tiempo.

Todos los responsables de las familias ahora están en la misma cesta. Quedarse en casa frente a la verdadera vida y frente a la responsabilidad no es nada fácil. El uno tiene que ser un sabelotodo. Nunca he lamentado la falta de aprender más, más que ahora. A lo largo de mi vida aprendí cositas para sacar la vida adelante sin contar con otra persona, pero mi mujer me reprochaba por ser- según ella- un poco tacaño , y que presumo sabelotodo y que había que dejarle a otra persona algo que hacer para cobrar : de una  parte ella tenía razón  que yo no negaba, pero yo pensaba  – y pienso-  siempre de un modo diferente porque así aprendí de la vida( dentro y fuera del país) y de los libros . Ahora ha llegado el momento – que no hay mal que por bien no venga- para demostrarle algo de mi sabiduría. Pues, aparte de darles clases a mi hija y a mi hijo que son todavía críos de siete y cinco años: yo hago de carpintero, de fontanero, panadero, cocinero, lavador de vajillas, limpiador de escaleras, auto peluquero y arreglador de antenas parabólicas: todo eso gracias a las herramientas que de vez en cuando compraba y almacenaba. Es un impuesto más, que casi no paro, son cosas sencillas, pero pasan inadvertidas.

Todo el mundo habla de los lados positivos de la pandemia – está claro que esto entra en el marco de la psicología- , pero la pregunta que nos amarga más en estos tiempos de descanso es: ¿ cambiaremos nos actos ? ¿seremos diferentes de antes de lo del coronavirus? renaceremos y resucitaremos de esto un día, pero el ser humano llevara dentro ese demonio de siempre: la voluntad de destruir al otro diferente. Bien, pues para enfrentarse a eso tenemos que educar a los niños de otra manera: que la ciencia beneficiosa es la que nos salvara para seguir humanos.

Una cosa más: siempre tenemos fe en lo que dicen los niños, porque la Providencia a veces pone en sus bocas un sabiduría rara: mi hijo os dice que el Ramadán vencerá al Coronavirus, de tanto seguimiento a los dibujos animados empieza a imaginar guerras entre  seres de otras orbitas.

Un saludo cordial.

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