Un Magreb sin milicias: El futuro de todos

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Marruecos y su soberano: La politica de la mano tendida

Mi identidad no importa, solo mi mensaje. Mi hermana ha vuelto a Marruecos tras meses de hospitalización en Nuakchot, pero el resto de mi familia sigue en los campamentos del Polisario en Tinduf, olvidados por la “solidaridad” internacional y los “derechos humanos”.

Los países del Magreb deben hacer cuentas sobre cuanto han perdido y siguen perdiendo con milicias e intentonas de desestabilización.

A nadie le satisface la actual situación que prevalece desde hace medio siglo como a los enemigos del Magreb. Un freno a la hermandad, a la cooperación y a la complementariedad.

La distensión entre Argelia y Marruecos puede y debe hacer del Magreb una de las regiones mas prosperas del planeta. Lo que falta a uno de ellos le sobra al otro y el origen y la identidad común exigen un sentido común entre ambos.

El Magreb es prosperidad. La prosperidad que exige convivencia, buena vecindad, solidaridad y… buena fe.

Dos son uno, uno es ninguno.

Sin la distensión entre sus miembros, irrumpen intrusos que no hacen más que agravar las divergencias amistosas y potenciar la ruptura, el odio y el rencor.

La conciliación es una virtud… un bien que no tiene par.

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