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Un poder crepuscular *Khalil Hachimi Idrissi (Editorial BAB)

Anàlisis

Khalil Hachimi Idrissi DG de la MAP

La saga de los generales argelinos fallidos sigue hundiendo a la región en una peligrosa crisis. Mientras la guerra en Ucrania comienza a impactar seriamente al mundo en su conjunto, el gobierno argelino opta por abrir un frente con la UE después de sembrar un desorden incalculable en Túnez, Libia, Malí y el Sahel en general, etc.

La posición soberana de España de apoyar ahora el plan marroquí de autonomía en el Sáhara ha sido percibida por el régimen argelino como una declaración de guerra contra él mientras proclama por doquier que no es parte en el conflicto.

La hipócrita neutralidad desplegada sin mucha convicción por la junta argelina se ha hecho añicos.

La enérgica reacción de la UE ante el incumplimiento por Argel del tratado de amistad que la une a España ha resultado en un lamentable retroceso que seguramente se enseñará en las escuelas de ciencias políticas en el futuro.

De hecho, la caída del poder en Argelia, el debilitamiento del Estado, la esclavización de la clase política, el control policial y la represión de la sociedad civil terminaron por revelar al mundo que la dictadura militar, confusa y moribunda, es el número uno de los responsables de la crisis multifacética que golpea a este país.

Los ridículos golpes de barbilla y tambaleos con su espada de madera del presidente Abdelmajid Tebboune, apoderado de los generales, añaden ridículo a una situación ya trágica.

El pueblo argelino, orgulloso y valiente, está condenado a soportar ad vitam eternam este despojo de su independencia, este acaparamiento de sus riquezas y esta interminable rebaja de su dignidad por impostores cleptómanos y voraces. La pregunta es válida.

Hacer de Marruecos el alfa y omega de todos los dramas del país es una salida de humo que ya no sirve para nada. Todos han entendido que la técnica del chivo expiatorio está desgastada. Y que cualquier intento de que el extranjero avale su propia quiebra es una maniobra condenada al fracaso.

El momento del cambio llegará inevitablemente a Argelia. Hombres de honor vendrán un día a devolver las cosas a su sitio y dar un futuro a un país saqueado, menospreciado, degradado y humillado por maleantes entregados a los basureros de la Historia.

*Khalil Hachmi Idrissi

DG MAP

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