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… Una vaca y una naranja Ahmed Elamraoui     

Consecuenias

 

El sistema educativo y pedagógico en nuestro país sufre  fuertes sacudidas. Las causas son muchas, y muchas también son las consecuencias terribles que estamos viendo hoy en día. Tal vez el secreto está en que consumimos ahora lo que otros producen, incluso en este sector tan importante, como si nuestro país estuviera estéril de cerebros.

Por si fuera poco, la pandemia este año ha dejado sus huellas en las mentes de los alumnos. Muchos han accedido al ESO (educación secundaria obligatoria)  sin saber escribir sus nombres, ni articular una sola palabra en árabe al leer un simple texto. Claro, esto está basado en los resultados de la evaluación diagnostica que realzamos al principio de la temporada. Y visto a que algunos ya rozan los dieciséis años, sus vidas escolares corren peligro y sus oportunidades para un futuro mejor se minimizan.

Muchos añoran ahora la enseñanza de antemano. Cuando la cultura de la empresa no entraba en los planos de los responsables. Se estudiaba lo mínimum para aprender letras y números y unas sencillas actividades que abrían las mentes para fabricar aviones y barcos de papel. Se estudiaba la famosa letra árabe Q según la manera siguiente: palabras sueltas que contenían la misma letra: un mono, una vaca y una naranja…y a repetir en coro hasta que todo el barrio oyera que los críos aprendían. De estas clases salieron médicos, profesores y otras profesiones.

Ahora que se ha cambiado todo, y que la revolución tecnológica ha conquistado la vida, las empresas requieren ciertas competencias para realizar las labores de fabricar. Está bien, tienen razón, pero tienen que saber que los trabajadores son seres humanos, ante todo, que tienen sentimientos y que no son maquinas para llegar a la perfección requerida.

Se dice que la enseñanza por competencias tiende a la comprensión más que la memorización de las lecciones. Y se entiende de esto que se da más importancia a las secciones científicas que las literarias. Pero sin memorización, por ejemplo, de formulas matemáticas,  el uno no puede aprender porque es una de las inteligencias que no es fácil adquirir. Creo personalmente que lo que quieren las empresas es que el trabajador se olvide de sus derechos. La mayoría absoluta de los alumnos ahora ha perdido las dos cosas: ni entienden ni memorizan. Por esto se ve que ya es la hora de que se  vuelva a la vaca y la naranja… Y que dejen que baje el mono del azotea*.

*Cuando un marroquí te contesta la pregunta ¿como estas? que la mona u el mono está en su azotea, esto significa que está muy enfadado.

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