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« Vela en la obscuridad » España y el dilema de Kosovo

  • Es curioso intuir que si se realizase una encuesta actualmente a la población española donde se le preguntara por Kosovo, pocos podrían situar que la Moncloa y el Ministerio de Exteriores español no reconoce a tal país.

    La Guerra de los Balcanes ha quedado en la memoria, aunque la ruptura de las fronteras yugoslavas pueden no importar en general al ciudadano de a pie que vive alejado física y políticamente de la zona. O al menos poca publicidad se realiza en España con respecto a Kosovo. Ni la derecha española lo pretende ni la izquierda lo reclama.
    La declaración de independencia unilateral por parte de Kosovo del gobierno de Serbia fue avalada en el Tribunal de la Haya en el 2010 y apoyada internacionalmente por Estados Unidos y prácticamente toda la Unión Europea. Sin embargo, no reconocen a Kosovo como Estado Soberano Grecia, Rumanía, Chipre y Eslovaquia y la mayor parte de países de América Latina, Asia y África. España tampoco lo hace, pero llama la atención este desmarque unilateral cuando España siempre se ha caracterizado por diluir su presencia en la Unión, asumiendo acuerdos, alianzas y pactos con sus socios europeos cuando son mayoritariamente apoyados.
    ¿Y a qué se debe que España no quiera asistir a ninguna cumbre donde asista Kosovo? El próximo 17 de mayo se celebrará en la capital búlgara, un foro europeo donde justamente se pretendía aprovechar la presencia de los líderes de los 28 socios de la EU para debatir sobre la situación en los Balcanes, pero España ha desestimado tajantemente su participación si en la misma cita está Kosovo. 
    Los militares argelinos que dicen defender el derecho a la autodeterminación,  al mismo tiempo no reconocen el Estado de Kosovo. Y España, aunque dice no reconocer a la llamada República Árabe Democrática Saharaui, recibe a sus representantes oficialmente, subvenciona con dinero público los proyectos del Polisario y los partidos políticos no dejan pasar oportunidad para fotografiarse con ellos, de izquierdas y derechas, pues queda muy “progre” y “democrático”. No le “causa urticaria” al líder del Gobierno el dejarse fotografiar  con representantes del Polisario en la Convención del Partido Popular celebrada en Sevilla del 6 al 8 de abril de este año. Sin el necesario control, organizaciones civiles, no olvidemos que muchas veces apoyándose en la solidaria  intención sus socios, abogan por recaudar subvenciones en proyectos que no se auditorizan y terminan en demasiadas ocasiones en manos libres de todo propósito altruista.
    El propio presidente kosovar, Hashim Thaçi, tiene a España como « un país amigo » y quiso dejar claro lo que algunas fuerzas independentistas catalanas quieren comparar con la independencia de Kosovo: « Pero voy a decir algo más -recalcó- España no es Serbia y Kosovo no es Cataluña. » Pero la actitud del Gobierno Español poco ha cambiado y sigue en la linea de las declaraciones que hiciera el señor Rajoy efectuadas en el 2013: “España no va a reconocer a Kosovo porque no cree en las declaraciones unilaterales de independencia”. 
    La rígida postura del gobierno de Mariano Rajoy sin embargo se vuelve acomodaticia si la cuestión va con otros. Recordemos que Marruecos en su día declinó recibir en suelo marroquí al ex presidente de la Generalitat de Catalunya Carles Puigdemont, un acto diplomáticamente correcto y un gesto coherente de respeto a la política del país vecino. Se echa de menos la misma coherencia por parte de España ante delicados temas que atañen a la soberanía marroquí y no actuar con doble rasero según le convenga al Gobierno español. 
    Lamentablemente, las familias de las victimas del Polisario en España, pescadores canarios en su mayor parte, siguen reclamando justicia a su gobierno e instituciones, obteniendo muchas veces la callada por respuesta o « buenas intenciones » de resolución para sus indemnizaciones, pero luego tienen que « tragarse » las fotos de esos mismos líderes con los que representan a los asesinos de sus padres, esposos o hijos. Si así es como actúa el Gobierno de España con sus ciudadanos, qué cabe esperar con los que son de otra nacionalidad o raza o credo…
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