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« Vela en la obscuridad » Religiosidad e innovación Científica : La investigación científica al servicio de la intoxicación y la demagogia Said Jedidi

 (Actualizado)

 En un estudio titulado « Forbidden Fruits: The Political Economy Of. Science, Religion and Growt » redactado en colaboración con David Ticchi y Andreas Vindigni, el economista de la célebre universidad americana “Prtinceton university”, Roland Bénabou (el apellido lo dice todo) trata de “identificar” la relación, si es que existe, de la incidencia reciproca del grado de religiosidad en una sociedad y la tasa de innovación científica y técnica.

El estudio ha “demostrado” que en Portugal, Irán y Marruecos, “la religiosidad sofoca la innovación científica”.

Se olvidaron o han tenido instrucciones de no citar al “Estado islámico”.
En Israel, no… aunque Irán con su elevadísimo grado de religiosidad y gracias exclusivamente a él, ha dejado, en materia de avance en ciencias y tecnologías, muy detrás a Israel y a la mayoría de los países occidentales donde “la religiosidad no asfixia la innovación científica”.
Y Marruecos, donde sin “la religiosidad… musulmana” hubiera quedado aun en la edad de piedra.
¿Por qué?
Sencilla y racionalmente porque de haber seguido los “valores” occidentales, su “democracia… selectiva” y sus “libertades “Pret a porter”
El Profeta Sidna Mohammad (SAS) decía: “bebe los beneficios de la sabiduría sin importar el recipiente que la contenga”. O: “Hacer la ciencia accesible” a todos es alentar a cada uno a instruirse”. O: “los beneficios de la ciencia son superiores a los beneficios de la devoción”.
Pero, bastaría ver el origen y la “religiosidad” del redactor jefe del estudio: Roland Bénabou y los criterios en los que se ha basado: democracia, las libertades (por poco citan la no-pertenencia a la OTAN) y el desarrollo económico.
Países con elevadas “tasas de religiosidad” como Pakistán o incluso Irán”, el primero (por razones obvias) no ha sido citado en este “estudio” y el segundo (por evidentes razones políticas) si mientras que Portugal ha sido introducida para, única y exclusivamente confirmar la regla.
Los investigadores han coincidido, en primer lugar, en el hecho de que no es fácil precisar de manera empírica la relación entre los dos grados, debido a que uno y otro, dependen de otros factores como la democracia, las libertades y el desarrollo económico.
De tal modo que, para dar crédito a su teoría, decidieron, “analizar”, en los países objeto de sus “investigaciones”, las tasas de religiosidad, basándose en los datos del “The Wolrd Values Survey” (proyecto internacional de investigación sobre la evolución de los valores y creencias en el mundo, llevado a cabo por una red internacional de investigadores en ciencias sociales, presidida por Ronald Inglehart).
Por otra parte, la tasa de innovación científica ha sido medida con la ayuda de un instrumento más simplista: el número de patentes científicos y técnicos por habitante.
Los datos sobre esta tasa procedían de las estadísticas de la Organización mundial de la propiedad intelectual (OMPI).
Todo minuciosamente elegido y establecido.
Los resultados de este estudio han demostrado, según sus autores, una incidencia reciproca negativa, entre la tasa de religiosidad y la tasa de innovación científica.
De esta forma, el estudio “la religiosidad desarrollada en las sociedades asfixia considerablemente la innovación científica, pero al mismo tiempo, la predominancia del pensamiento racional que privilegia la ciencia, contribuye a debilitar la religiosidad”.
El estudio ni cita ejemplos ni determina parámetros porque ni existen ejemplos ni parámetros que determinar.
Otra forma de la estrategia anglo-sionista para luchar contra los verdaderos valores del Islam.
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