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Venezuela, Argelia y Polisario: Lecciones y enseñanzas. Juan C. Moraga D. Sub director ejecutivo DHSF. 

Derecho de respuesta

 

Juan C. Moraga D.
Sub Director Ejecutivo.
Derechos Humanos Sin Fronteras.

En el transcurso  de estos meses y en la medida que se acercaba la fecha para que Derechos Humanos Sin Fronteras entregara su informe sobre el estado y respeto a estos derechos en 15  países, nos ha sorprendido la virulencia con que se ha tratado de influir en su redacción o, derechamente, que  simplemente no se publiquen. Lo ocurrido con Venezuela, Argelia y el polisario nos deja varias lecciones y lecturas.

Sobre Venezuela y al margen de la opinión que se pueda tener sobre su gobierno,  lo relevante es que se trata de un país representado en la ONU por diplomáticos acreditados por el presidente Nicolás Maduro. Además de que, de 57 países que hace un año dijeron reconocer un gobierno paralelo en ese país, hoy solo quedan algo más de 20 y organismos relevantes, como el grupo de Lima ya no se refieren a Juan Guaido como “presidente encargado” sino como representante del parlamento. Lo anterior tiene que ver con categóricos pronunciamientos de la ONU, donde se reconoce estados y gobiernos establecidos, descartando expresamente entidades paralelas autoproclamadas, como ocurre con Guaido en Venezuela o el frente Polisario en Argelia, ambos sin reconocimiento formal de Naciones Unidas y tampoco en más de 150 países.

Por lo señalado es que las consultas sobre el estado de los DDHH nuestra corporación lo hace con autoridades reconocidas y asociaciones de la sociedad civil que, en cada uno de ellos, se preocupan por la protección y defensa de los derechos humanos, cuestión que no tiene nada que ver con política interna, en lo cual cada país es soberano, siendo sus autoridades las responsables de los abusos o violaciones de estos derechos que se cometan en su territorio, como ocurre en Argelia, donde se ha comprobado que existen campamentos con personas secuestradas, sin ningún poder de decisión sobre sus asuntos y se han violado diariamente sus derechos durante más de 40 años, lo que tiene responsables con nombre y apellido, hoy denunciados en tribunales internacionales por secuestro y asesinatos donde, al mejor estilo estalinista, se persigue y se hace desparecer a quienes, al interior del polisario, han tenido el coraje de denunciar estos abusos. A lo anterior se suma la utilización de niños que, en lugar de estudiar, se les adoctrina y enseña a manejar armas con un trato de militares

La Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (ASADEDH), en su mayoría integrada por ex miembros del polisario, ha tenido un rol relevante en estas denuncias, pues han sido las propias víctimas de atropellos quienes respaldan su trabajo, formalizando denuncias ante Naciones Unidas o tribunales de justicia con antecedentes, testigos y familiares de personas encarceladas, asesinadas o hechas desaparecer por el frente polisario.

En cuyo contexto y gravedad estos atropellos no ocurren en una república virtual como la rasd, porque ante la ONU simplemente NO existe, sino en Argelia, en cuyo territorio se cometen los abusos donde, de acuerdo a normas internacionales, son sus autoridades las que deben  responder por ellos. En mayo de 2020,  la oficina de la alta comisionada de Naciones Unidas para los DDHH emplazo, por primera vez, al gobierno de Argel a responder por la situación de Fadel Breica, y “tomar las medidas necesarias  para remediar sin demora la situación del señor Breica, que sea compatible con las normas internacionales aplicables, en particular las anunciadas  en la declaración universal de los derechos humanos y el pacto internacional de los derechos civiles y políticos”. Breica es fundador de Iniciativa Saharaui por el Cambio, organización que reclama cambios políticos en la dirección del polisario.

Alegrándonos de Breica haya sido liberado, después de ser incomunicado y sometido a torturas en cárceles de Tinduf, por lo cual debió ser internado en el hospital de Rabuni, lo relevante en este caso es que la ONU, por primera vez, hace ver  al gobierno argelino su incumplimiento de compromisos de respeto a los DDHH, exigiendo “una investigación profunda e independiente” sobre lo ocurrido y tomar medidas en contra de quienes resulten responsables”, lo que significa reconocer que estas violaciones se cometen en Argelia.

Seria largo enumerar la cantidad de denuncias que ha recibido DHSF sobre los abusos del polisario, de lo cual ha tomado nota para su próximo informe. En ese  contexto nos ha conmovido profundamente la carta dirigida al presidente de la República Democrática popular de Argelia, Abdel – Majed Tabun, escrita en los campamentos denunciados por la esposa de Jalil Ahmed, preso político saharaui en la cárcel de Bilda, donde dice:

“me dirijo a usted en calidad de ciudadana de los campos de refugiados saharauis después de 12 años de sufrimiento y paciencia” y agrega “Mis hijos y yo hemos pasado por condiciones difíciles en los campamentos, tras la desaparición forzada de mi esposo, el señor Ahmed El Khli Breit, en circunstancias misteriosas a principios de 2009 en Argelia, donde estaba en una misión oficial como asesor del presidente de la república saharaui, encargado de los derechos humanos en el Sahara Occidental. Su hijo mayor pudo visitarlo en 2011 y esta fue la única y última visita, a pesar de nuestros sucesivos y repetidos intentos, de visitarle”.

“También quiero informarle, señor Presidente, que le hemos pedido a la Oficina de Enlace Militar de Argelia en Tinduf, en más de una ocasión, brindarnos las aclaraciones necesarias sobre su arresto. Sin embargo, no hemos recibido ninguna respuesta a nuestras preguntas y demandas legítimas durante todos estos años”.

La gravedad de estos hechos, como ya se ha dicho, es que las violaciones ocurren en un país reconocido por la ONU que ha suscrito acuerdos, convenios y compromisos referentes a la protección de los derechos humanos.

DHSF, dejando claro que se encuentra fuera de cualquier alineamiento ideológico, por la simple razón de que no nos corresponde involucrarnos en política interna, ha hecho ver recientemente a un funcionario de Argel la responsabilidad de Argelia en estos hechos, porque los abusos se cometen en su territorio, sobre lo cual debe responder a la alta comisionada de la ONU para los DDHH y a la comisión rogatoria de la Audiencia Nacional Española que tiene a su cargo investigar estas denuncias, además de otros delitos, incluido el robo y violaciones de mujeres que involucran a los más altos dirigentes del polisario.

Recientemente, en una entrevista concedida a la agencia rusa Sputnik, el ministro de información y portavoz del Gobierno argelino, Omar Belhimer, refiriéndose a las relaciones con su país vecino dijo: “Marruecos es un país hermano, que está unido con Argelia por relaciones históricas y objetivos comunes como la construcción de un espacio magrebí”. Y agrega: “Argelia no presta atención a los intentos de tensar las relaciones entre los pueblos argelino y marroquí. El propósito es proteger a nuestros intereses y defender nuestra unidad sobre la base del respeto de las resoluciones internacionales”, Finalmente, el ministro argelino, afirma que “Argelia recibirá a cualquier iniciativa que pretende la construcción y la unidad vía el dialogo, la transparencia y el respeto de la de soberanía de cada país, sin perjuicio de los principios básicos de la diplomacia argelina basa en la no intervención en los asuntos internos de los países”.

Como DHSF esperamos que esta declaración no se limite solo al ámbito diplomático entre 2 países hermanos, lo que es muy bueno, sino que se extienda al respeto que merecen los compromisos internacionales  en materia de DDHH que Argelia ha firmado, sobre lo cual debiera partir reconociendo los abusos que un grupo armado, apoyado por su gobierno, comete, a los que, en lugar de ayudar, debiera encarcelar; dar respuesta a requerimientos de tribunales que llevan investigaciones sobre atropellos en su país, Responder a ONU-DDHH; a quienes desde la sociedad civil velan por el respeto a los DDHH y, muy especialmente, a  las víctimas y sus familiares, como la esposa de Jalil Ahmed y tantas otras. Ese sería un buen punto de partida, donde los hechos valen más que mil palabras.

Sin duda esta experiencia de construir una organización independiente de los DDHH nos deja lecciones y enseñanzas, donde hemos visto a diplomáticos y hasta un premio nobel tratando de influir en los textos de informes que, más allá de la anécdota, son indicadores de que Derechos Humanos Sin fronteras puede tener, en el mediano plazo, un rol importante en la defensa de estos derechos. Si en el futuro se aceptara injerencia o las presiones, sin duda, ese mismo día dejaríamos de existir, puesto que la razón de ser y objeto de su creación habría sido violentada, al igual que los derechos que decimos defender.

Hoy DHSF mantiene contacto y colaboración con organizaciones defensoras de los DDHH en 27 países, hemos recibido colaboración de importantes organismos internacionales, de autoridades y organismos de la sociedad civil en los más diversos países; se fortalecen nuestros vínculos con organizaciones de trabajadores, especialmente confederaciones y la Federación Sindical Mundial con sede en Atenas para defender los derechos humanos de los trabajadores. Tenemos planes con académicos y centros de investigación, además de contar con medios de comunicación amigos y autoridades en 3 continentes que confían en nosotros porque nos ven como una institución independiente y transparente.

A esa confianza no podemos fallar y no fallaremos porque nuestra obligación  hoy, además de emitir informes, es también preparar, en ese ánimo y espíritu, a nuevas generaciones que nos reemplacen cuando ya no estemos en este mundo.

Por supuesto que hemos recibido descalificaciones, ataques y “malas vibras” que, aunque provengan de personas que dicen ser muy importantes y otros demasiado irrelevantes, es claro que ni siquiera deben ser consideradas. La  tarea emprendida es demasiado noble como para que la entiendan quienes toda su vida se han aprovechado de estos en su nombre, aventurando de un partido en otro o renegando de principios, en cuyo camino han utilizado los derechos humanos para beneficio personal, de sus intereses, su propio ego o un  partido. Hemos vivido en carne propia la violación de los derechos humanos, estamos acreditados por haber sufrido prisión política y tortura, ser condenados por tribunales militares en tiempos de dictadura y en la vida hemos conocido y contado con la confianza de gente humilde y también de hombres y mujeres que han entregado la vida por sus principios en 3 continentes como para perder 2 minutos en verdaderos patanes que, diciendo responder a una buena causa,  han hecho de su vida y esa causa un negocio. 

Conscientes de lo anterior, porque sabemos de qué hablamos y tenemos autoridad moral para hacerlo, con fuerza seguiremos adelante en la denuncia contra quienes violen los derechos humanos, bajo cualquier circunstancia o lugar.

 

 

 

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