Venezuela: la diplomacia del garrote Por Hassan Achahbar

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El Hassan Achaabar, experto en asuntos latinoamericanos

 

   Venezuela, hoy convertida en estado paria de Latinoamérica, escoge una vez más huir hacia adelante. El presidente Nicolás Maduro, eligió a un hombreo que “mueve las manos”, Samuel Moncada, para el cargo de canciller, apostando por la diplomacia del garrote.

   « Somos gente de palabra y de acción cuando hace falta. Para algún tatequieto hasta el mejor de los diplomáticos tiene que estar preparado. La diplomacia del tatequieto », afirmó el jefe de Estado venezolano al anunciar la designación de su polémico nuevo canciller.
   En septiembre de 2006, Hugo Chávez, eufórico tras lograr enterrar definitivamente el proyecto estadunidense de Acuerdo de Libre Comercia para las Américas (ALCA), viajo hasta el corazón del “Imperio”, para continuar enfureciendo, desde la tribuna de las Naciones Unidas en Nueva York al “diablo”, en referencia al presidente George W. Bush.
   Es obvio que Maduro no tiene madera de Chávez y tampoco es lo que aparenta ser. El Comandante daba una de cal y otra arena y sí, estaba seguro del respaldo mayoritario continental y de tantas otras complicidades extrargionales. Maduro, en cambio, solo gesticula y ni en su Sancho cubano puede fiar.
   La gran paradoja es que teniendo una larga tradición diplomática, Venezuela no tenga hoy una diplomacia seria. El venezolano Pedro Gual, canciller del Libertador Simón Bolívar, fue uno de los creadores de la política exterior de la Gran Colombia y es considerado pionero de la diplomacia en América Latina.
   Sin embargo, este no es el estilo del chavismo que ha desvirtuado la carrera diplomática, sustituyendo a los profesionales por militantes y a la gestión diplomacia por el garrote y la chiquera. Así, han actuado la mayoría de los inquilinos chavistas de la Casa Amarilla y hoy se suma a la lista el polémico Moncada, con experiencia pero también con toscos modales de luchador de ring.
    Desde la radicalización del régimen en 2004, Moncada ocupó altos cargos. Fue ministro de educación, viceministro de relaciones exteriores para Europa, embajador en Londres, representante ante Naciones Unidas, jefe de la Comisión presidencial ante el Movimiento de Países No Alineados (NOAL) y recientemente viceministro para América del Norte y representante ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).
En la última sesión del Consejo de la Organización, celebrada la semana pasada en México, Moncada protagonizó varios incidentes. Casi llega a las manos durante un altercado con un opositor y activista de los Derechos Humanos solo minutos antes de su nombramiento como canciller, atacó a los países vecinos, acusó a la OEA de promover la violencia de grupos extremistas, calificó al gobierno de Brasil de ilegítimo, asoció al colombiano con el narcotráfico y dijo que en México “suceden cosas mucho más graves” que en Venezuela.