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Venezuela: Marruecos y Alemania amargan la fiesta del chavismo   Por Hassan Achahbar

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Hassan Achahbar experto marroqui en cuestiones latinoamericanas

Los medios venezolanos dieron amplia difusión a la conversación telefónica sostenida, el jueves 4 de febrero, por el ministro marroquí de asuntos exteriores, Nasser Bourita, y el “presidente encargado” de Venezuela, Juan Guaidó. 

   Soy partidario de un genuino y sincero acercamiento entre Rabat y Caracas sobre bases sanas de entendimiento y respeto mutuo y sin agravios. Pero no creo que Marruecos deba padecer con resignación y eternamente las agresiones del régimen chavista y seguir poniendo, cristianamente, la otra mejilla.

Por ello, estimo que Bourita obró apropiadamente ratificando el apoyo de Marruecos al gobierno interino y a la Asamblea Nacional elegida en 2015 y desconociendo los resultados de las elecciones chavistas del 6 de diciembre sin garantías democráticas.

   El mismo día 4 de febrero, el opositor Leopoldo López, ex-alcalde y líder del partido Voluntad Popular (VPA), considerado por el chavismo como su bestia negra, era recibido en Berlín por el ministro alemán de exteriores, Niels Anen. Conversaron sobre la crisis política y humanitaria en Venezuela y los mecanismos para lograr una transición democrática en Venezuela.

Los respaldos de Marruecos y Alemania a la Asamblea Nacional, han trastornado los cálculos del régimen de Caracas que se creía a resguardo de críticas de parte de la comunicad internacional después de las simuladas elecciones parlamentarias del pasado 6 de diciembre, seguidas de un retroceso en la posición de la Unión Europea con respecto al gobierno interino de Guaidó.

   Los dos apoyos se producen justo cuando el régimen chavista juntaba las piezas del puzzle para ver si encajaban y si podía sacudir la agobiante presión de Estados Unidos, confiado en la benevolencia del nuevo presidente norteamericano Joe Biden.

Tanto la voz de Alemania como la de Marruecos tienen su impacto en el respectivo continente. De esta forma, Marruecos se convierte en el principal valedor del gobierno interino en África, en un momento en que escasean los apoyos internacionales y la Unión Europea apenas reconoce a Guaidó como “interlocutor privilegiado”.

   Según información difundida en Caracas y Rabat, el ministro marroquí se comunicó con Guaidó para ratificarle el reconocimiento que Marruecos le otorgó en junio de 2019 y reafirmar su compromiso con la búsqueda de una salida democrática a la crisis política venezolana que pasa por unas elecciones con garantías internacionales.

   “Gracias al ministro de exteriores de Marruecos por ratificarnos su respaldo a la Asamblea de Venezuela y a la presidencia interina, hoy, en la conversación que sostuvimos”, tuiteó Juan Guaidó, quien, a su vez, reiteró su “total respaldo” a la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara bajo soberanía del Reino, como “única solución capaz de brindar estabilidad a la región”.

   La reacción de Caracas era de esperar. La noticia cayó mal en el chavismo cuyo canciller, Jorge Arreaza, reaccionó con ataques indiscriminados a la oposición interna y a Marruecos. Citado por el canal oficial “Venezolana de Televisión” (VTV), Arreaza dijo, el 5 de febrero, que la “derecha extremista” (la oposición), desconoce resoluciones de la ONU sobre el Sahara, a cambio de un “reconocimiento inútil y ficticio”.

   Ante todo, Jorge Arreaza sermoneó a Juan Guaidó por su “reconocimiento de la supuesta soberanía territorial de Marruecos sobre el Sahara Occidental, en contra de la postura histórica de Venezuela a favor del pueblo saharaui, obviando así las resoluciones emanadas de la Organización de Naciones Unidas”.

“Si prometían entregar territorio venezolano (en referencia al diferendo territorial que opone Venezuela a Guyana) a cambio del reconocimiento británico, no puede extrañarnos que ignoren las resoluciones de la ONU y nieguen el derecho a la autodeterminación y al territorio del pueblo saharaui, a cambio de un reconocimiento inútil y ficticio”, indicó el canciller chavista. 

   La irritación del régimen chavista es extemporánea. Hasta ahora y durante casi dos décadas, Marruecos ponía cristianamente la otra mejilla y encajaba con resignación los golpes del chavismo.

   En Alemania, el jefe de la diplomacia Niels Anen, afirmó al término de un encuentro con Leopoldo López, que “después de unas elecciones parlamentarias en Venezuela en diciembre del año pasado, que no fueron ni libres, ni justas, ni transparentes” y que “Alemania seguirá al lado de las fuerzas democráticas” venezolanas.

   El opositor venezolano sostuvo, el 5 de febrero, otro encuentro, esta vez con el secretario de Estado para exteriores, Miguel Berger, a quien solicitó apoyo a la Asamblea Nacional legítima y al gobierno interino, insistiendo en “la necesidad de articular con los países de América Latina en función de seguir presionando” para “lograr unas elecciones presidenciales y parlamentarias libres, justas y verificables”-

Alemania y Marruecos no son los únicos. El irritado régimen chavista tampoco se lleva bien con la mayoría de los países de su continente y de Europa. Leopoldo López, ex-preso político, sustenta la nacionalidad española. En arresto domiciliario, logró burlar la vigilancia del régimen en dos ocasiones, primero para refugiarse en la embajada de España y luego para huir, el pasado mes de octubre, del país con destino a España.

Fuente: notilamar.com

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