Cronica desde TindufFeatured

Vitoria/Polisario y su fascismo Alérgicos a la libertad de expresión

Escupir sobre la hospitalidad

 

No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana en Nouakchut, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a   llegar .

Con los suyos que “se atreven” a hacer uso de su inalienable derecho a la libertad de expresión, el Polisario los encarcela, los tortura o los asesina.

Con los que no son suyos, haciendo gala de su desprecio de la obligación de respeto del huésped, organiza razias para impedir que otros se pronuncien sobre temas de derechos humanos.

Crimen contra la democracia… crimen contra el derecho de asilo y crimen contra la humanidad. Un crimen extra-fronterizo. En los campamentos argelinos de Tinduf miles desaparecen sin dejar rastros, cuyo pecado es creer que puede haber un mínimo de libertad de expresión.

¿crimen sin castigo? ¿Inmunidad politizada? Milicias en pleno centro de Vitoria. Agitadores a sueldo. Gamberros en tierras de los demás.

Aquí, en estos tristes campamentos no son pocos los que han condenado el nuevo crimen del Polisario desmarcándose de su minea de terror y de sus métodos represivos contra los saharauis donde se encuentren.

El País vasco es testigo. España es testigo y el mundo toma nota de lo que es realmente el Polisario y no lo que pretende ser o insinúan “empleados” de la mal honestidad en España y en otras partes.

Con un “presidente” déspota y genocida, objeto de decenas de órdenes de detención internacionales no se podía esperar mejor.

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