Cronica desde TindufFeatured

Vocación mafiosa: ¡Pánico en Tinduf!

Ecos mortales

 

Mi identidad no importa, solo mi mensaje. Mi hermana ha vuelto a Marruecos tras meses de hospitalización en Nuakchot, pero el resto de mi familia sigue en los campamentos del Polisario en Tinduf, olvidados por la “solidaridad” internacional y los “derechos humanos”.

La reciente valoración del jefe de la diplomacia argelina, Ahmed Attaf sobre las relaciones de su país con Marruecos, han levantado un vendaval de inquietudes y de interpretaciones.

Propio de cualquier milicia que vive de la impostura y de los intereses del mentor, el Polisario ve en la declaración del canciller argelino un “serio motivo de preocupación”.

No obstante, entre la cúpula de la banda armada no faltan los que saben, aunque no se atreven a revelarlo que, entre Argelia y Marruecos, dos Estados, dos vecinos y dos socios en la edificación del Magreb árabe, “tarde o temprano se disiparan las nubes y se volverá a la normalidad”.

El sentido común, principal enemigo del Polisario como todas las mafias. Se tiembla a la pérdida de La malversación de la ayuda humanitaria internacional, los diferentes tráficos en la región y los hoteles de cinco estrellas y primera clase en las aeronaves.

Desde el refugiado Al Gali Al Mostada Assayid hasta el ultimo chorizo en el gulag argelino de Tinduf se vive de lo ilegal, del contrabando y de la riqueza fácil e ilícita.

El problema es que nadie en la milicia puede atreverse a pedir precisiones. Donde hay patrón no manda marinero y donde hay mentor no pregunta el doméstico.

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