CrónicasFeaturedLo diré en versosTú, por ejemplo

Volver a nacer Mariem Merroun

En versos

Ella lo sabía, lo intuía, pero no lo sentía.

Que estaba secuestrada, que era presa del infierno que la amaba, el que la hacía olvidar, el que la enfriaba con su silencio, el que en el frío de invierno la arrasaba…ella sola sin querer se quemaba. Acaso se lastimaba?

Acaso no era dueña de su propia existencia?

Era sueño y era sombra, era flor sin mariposa que se posaba en su larga y curvada espalda, cicatrizada con flagelaciones de plumas de espuma.

 Ella era todo, ella era suya, ella fue mía y yo ella, ella lo Hera…la pregunta, la cuestión, la pausa y en la paciencia la espera. Yo, encontraba su susurro en la puerta, el sillón que se balancea esperándola de nuevo, anhelando otro sueño en el que se divirtiera, una sonrisa, una carcajada, una lágrima ensangrentada.

 Un dueño para una noche, un viejo en la soledad tardía, un recuerdo en el que ella una vez fui yo, y ella yo, y mía.

Arrancado el lienzo con pinturas de caramelo, de su lengua componía las más locas melodías sabor sandía.

Sabes de quién hablo?

De ella, de la mujer, de mí, del amor incondicional, del saber contemplar el lienzo y en el paladar el elixir tener, volver a respirar, el aire de nubes de papel, el de la piel.

Era veneno lo que las notas de piano decían, las cuerdas ásperas y muertas de la guitarra murmuraban que querían asesinarla, el bajo más bajo caer no podía, con el arpa en los dedos ella era arte,  ella era escultura de mármol, blanca y talquecina, suave y musa todo en ella arte hablaba y construía un arco de alegría.

Soy invencible e inmortal dijo una vez. soy perpetuación en cada hembra de cada gen. No tengo frenos al amar, al odiar, al castigar y a toda la humanidad querer.

Soy la muerte aunque no lo sepas, con tantas caras y rostros que confundo hasta los muertos, muertos ya están, y que descansen en paz.

Que así sea, que ellos también volverán, tú también vendrás. nosotros y yo, un amigo común.

La verdad absoluta se verá, verdad de que ella fue libre y sola se cautivó, ella nunca necesito el espejo, ello solo su boca una vez escuchó y se arrepintió. Me vi una vez fea, maldita sea ella otra vez me miró.

Mentirosa la mujer que dice no querer ser hermosa, sino es eso quiere ser inteligente, ella confío y eso a su verdad sobornó.

La noche se disuelve en su Alba cada amanecer, y veo el sol cada día más soleado crecer. Me pregunto cuánto quema? Me pregunto si suda, si su agua es muda y no se frena. El aire parece parado como mi corazón cuando te ve y se pone acelerado. todo en mí se congela, la sangre no fluye, solo la yugular late y sola sin querer mí mirada huye.

Dónde te metes cuando quiero verte?

Porque no llamas antes de llamarte?

Porque me lo pones todo difícil si soy yo la que siempre quiere, la que desea besarte.

Besar el humo, besar el cigarro, caladita de tu cuerpo, calada de un hombre sabio.

Ventana tras ventana y parecen muros de cemento cuando no aparece ella, desconcertada la espera, incordiada por ser Venus, por ser luna, por ser esfera.

Cristal de Bohemia, pura y dura, locura sin cordura o sonámbula por ser cuento de una princesa futura.

Amiga y vegetal cuando se necesita, se acurruca a tu lado y nada la aleja, ni una reunión, ni un examen, ni una cita.

Bella y cruel al pronunciar su hoja en blanco, murmura con ceño fruncido que no hay jefe, que no hay soldado ni general, que en la vida hay un solo rango. Ser tú propio capitán. Ser ella, ser él, estar juntos por siempre hasta volver otra vez y de nuevo a seguir, a nacer.

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