América LatinaCrónicasFeatured

“VOLVER A VOLAR” “Mi Amiga, el Ángel el Principito” Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón

Tribuna infomarruecos.ma

Hola amigo: sal al patio, levanta tus ojos al cielo y observa ¡Qué  belleza! Los duendes del firmamento han bordado de estrellas el manto de la noche de una manera increíble. Prepárate a volar, no acepto excusas. Pasaré a buscarte, extenderemos nuestras alas y nos acercaremos a curiosear. ¿Cómo perder de ver algo tan bello? Sabes que sólo veo con un ojo y con el otro apenas, quizás esta noche no se repita, no me dejes volar sola. Mi ala derecha duele aún, su fuerza no es la misma de antes –contestaste – No quiero ir sola, en algún momento debemos retomar nuestros vuelos ¿Qué mejor  hacerlo para ver algo tan bonito? – respondí -.Bien Amiga pasa, te estaré esperando – me dijiste -. Al instante estaba a tu lado. – ¿Cómo llegaste tan pronto?  Tú también tienes el privilegio de la bilocación – preguntaste -. Mi pico dibujó una sonrisa, sabía que no me dejarías volar sola. Entrelazamos nuestras alas y partimos, hacia arriba, cada vez más alto. – ¡Oh, mira! no es el manto de la noche sino un hermoso mantel sobre una enorme mesa, de aerolitos – Te asombraste -. Miles de manjares dulces lucían adornados con polvo de estrellas. – ¿Qué fiesta tendrán? – No sé – contesté con cara de inocente, de lo cual no poseo nada. En ese momento, un ángel se acercó a ti, hizo una reverencia y te dijo: Hola Jorge, ¿te sientes bien ya?  – Sí, gracias. ¿Pero; quién eres y porqué me lo preguntas? – Soy tu ángel de la guarda. Estuve a tu lado cuidándote durante tu operación, ¡Tanto me lo pidió tu amiga!, que para no oírla más, decidí bajar y darle con el gusto. Por eso hoy para festejar que volverán a volar, decidimos invitarlos a cenar. Invitamos a un personaje que deseaba hacerles un regalo. I maginé que sería alguien a quién estaba buscando, pero no lo veía por ninguna parte, me había entristecido, pero No. No era ella, en cambio, me embriagó la emoción, hacia nosotros, inmensamente dulce, incomparablemente bello, vestido con un halo de inocencia, se acercaba con una caja en la mano, ¡el principito! – Te  miré entre lágrimas y me aferré a tu ala, no me di cuenta que era la derecha. No demostraste dolor. – ¿Sabías de esto? – preguntaste-. La emoción me había dejado sin voz, así que te contesté con un movimiento de cabeza emplumada. Me hiciste un gesto como diciéndome, no te creo. En ese momento el principito nos habló.  Quise traerles un regalo, dijo con voz de caramelo, deberán cuidarlo, los acompañará por las noches sin luz por culpa de las nubes que salen a veces a trasnochar con las tormentas que golpean vuestro planeta, pero si son dos amigos con sueños en el corazón y en el alma, nunca estarán en sombras. Tomen la caja con sus alas, cuídenla de no perderla y cuando lleguen a su mundo ábranla, es la única tentación que deben rechazar y como adivinando mi intención agregó, especialmente tú que eres impaciente, pero si la abren antes la perderán los dos –  a comer –  dijo el ángel cocinero. Se armó un jolgorio total, las estrellas que estaban sobre el mantel comenzaron a titilar, una orquesta de ángeles comenzó a tocar las canciones más bellas que había oído, un cometa danzaba de aquí para allá. Luego llegó el brindis con burbujas de rocío   por una buena vida para todos, – dijo el lucero -.Saludamos, tomamos la caja que nos dio el principito, y emprendimos el regreso a la tierra. llévala tú, mi ala aún no está bien del todo-No contesté-, sabes que veo poco de un solo ojo, si me llevo por delante un cohete a la deriva chau caja y me intriga saber que tiene adentro. Cuando estábamos ya sobrevolando el planeta tierra, cerramos nuestras alas y lentamente, cuidando la caja nos dejamos caer. Apresuradamente la abrimos. Allí estaba brillante irradiando una luz infinita, quién yo no encontraba en el cielo, en la luna y en ninguna parte. La tarjeta decía “Los amigos nunca se apagan la Luna”. TATA DIOS nos había regalado el milagro del encuentro virtual tiempo atrás y ahora tenemos el milagro de la luz, de la amistad, que nos alcanzó el principito. Somos unos privilegiados. Amigo milagros hazle caso al principito. Seguro. Por supuesto. Es que pude sentir tu aletear que se acercaba acompañada por una canción de viento iluminado por los últimos reflejos del sol. Extendí mis alas y fui  a tu encuentro. Girábamos como barrilete sonajero, junto al ángel y formábamos círculos en la nota musical de nuestros ritmos, junto al principito transformábamos nuestras alas en solamente dos, inmensas, ágiles y pintábamos con ellas dibujos sobre las sábanas del sol.  Volamos nuevamente la danza de los pájaros, con nuestras alas libres y nuestra risa de viento. Es que si alguien ama a una flor de la que sólo existe un ejemplar entre millones y millones de estrellas, es suficiente mirar al cielo, imaginar y elevarte y no mirar atrás para ser feliz. “Nuestra flor está allí, amiga, en el  cielo, en el infinito, en el universo,  en aquel lugar en donde se pueda sembrar y ayudar al prójimo  con palabras y letras  

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page