El periodista, político y diplomático panameño, Demetrio Olaciregui, critica las “acciones hostiles contra Marruecos” asumidas por el gobierno de su país con relación a la cuestión del Sahara y censura la incongruencia de la conducta de quienes orquestan desde el poder tales hostilidades. Demetrio Olaciregui fue el primer embajador de Panamá en Marruecos, luego de la ruptura con la virtual Rasd el 20 de noviembre de 2013 y el establecimiento de relaciones con el Reino. En una colaboración para el diario La Estrella de Panamá, el autor apunta al ministro de Desarrollo Social, Alcibíades Vásquez, como la “cabeza visible de una cofradía de amigos del Polisario” y como “quien dirige el guion de hostilidades contra Marruecos”. Sigue el artículo:

Acciones hostiles contra Marruecos
El gobierno de Ricardo Martinelli decidió en noviembre del 2013 romper relaciones con la ficción que representa la rasd y expulsar a su seudo embajador Ali Embarek
Demetrio Olaciregui Q.
Cuál sería la reacción de la República Popular China si dentro de tres años un nuevo gobierno decidiera restablecer las relaciones con Taiwán y lo hiciera en el marco de una visita oficial a Panamá de su ministro de Relaciones Exteriores. Pero más aún, si ese nuevo gobierno dispusiera reconocer como embajador de Taiwán a su representante en momentos de la ruptura y, sin que requiriera el beneplácito de estilo, le sumara sus años de servicio al frente de la delegación diplomática, y lo aceptara como vicedecano del cuerpo diplomático acreditado en el país.
Eso es precisamente lo que ha hecho el gobierno de Juan Carlos Varela en sus relaciones con el Reino de Marruecos y la inexistente república árabe saharaui democrática (rasd), brazo político de la guerrilla del Frente Polisario (considerado como un grupo terrorista por la administración de Donald Trump).
El gobierno de Ricardo Martinelli decidió en noviembre del 2013 romper relaciones con la ficción que representa la rasd y expulsar a su seudo embajador Ali Embarek. El personaje había llegado al país en junio del 2009, dos semanas antes del fin del gobierno de Martín Torrijos –quien por 18 meses había rehusado reconocer lo irreconocible- y dejó el caso como un hecho cumplido a la nueva administración.
El posterior paso diplomático dado por Martinelli se sustentó en principios del derecho internacional que establecen que para que una colectividad humana sea considerada como un Estado soberado, susceptible a ser reconocido por otros Estados, debe reunir una serie de elementos constitutivos.
Eso significa control efectivo sobre su territorio y su población, gobierno propio e independencia. Esos elementos no están presentes en el caso de la autoproclamada rasd. Así lo establece la Organización de Naciones Unidas (ONU) y es la posición adoptada también por la Unión Europea y los más respetados y democráticos gobiernos latinoamericanos y del mundo.
En la actualidad solo una veintena de gobiernos, particularmente por resabios de la Guerra Fría, reconocen a la rasd, entre otros, Argelia, Corea del Norte, Cuba, Sudáfrica, Venezuela, y algunos socios de la moribunda alianza bolivariana.
Sin embargo, en una acción diplomática “perversa, inmoral, antiética y cuestionable”, como la definió el experto en política internacional latinoamericana Hassan Achahbar, Varela decidió desandar lo actuado por su antecesor y aliarse con el fantasma de la rasd.
Para atizar la hostilidad contra Marruecos, el gobierno panameño reconoció al seudo embajador Embarek su puesto desde el 2009, sin considerar que cuatro años antes fue expulsado del cargo, y lo aceptó como el más antiguo representante diplomático acreditado en el país. En esa categoría, en el marco del tradicional encuentro con Varela al inicio de las festividades patrias, habló en nombre del cuerpo diplomático.
Excancilleres panameños, miembros de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cancillería y analistas internacionales, al valorar el restablecimiento de relaciones con la rasd, han opinado que la acción, además de convertir al gobierno panameño en un hazmerreír internacional, buscaba congraciarse con las dictaduras de Cuba y Venezuela.
Más recientemente un prominente miembro del gabinete de Varela afirmó, en presencia del propio mandatario, que quien dirige el guion de hostilidades contra Marruecos es el titular del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), Alcibíades Vásquez, prominente miembro de la dirección del Partido Panameñista, en el poder.
Más recientemente un prominente miembro del gabinete de Varela afirmó, en presencia del propio mandatario, que quien dirige el guion de hostilidades contra Marruecos es el titular del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), Alcibíades Vásquez, prominente miembro de la dirección del Partido Panameñista, en el poder.

