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CONTRATO SOCIAL VS/ CONAVID-19 Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD – Docente-Chile

Anàlisis

 

Santiago de Chile: infomarruecos.ma/conacentomarroqui.blogspot

La gran pandemia del coronavirus obligará a la humanidad a revisar sus gobiernos y participaciones en el campo político-cultural. La soberanía residirá en los pueblos en formas más democráticas. Los verdaderos líderes llevarán a sus pueblos a la verdadera unidad y democracia.

El economista y filósofo Ludwig Heinrich Edler von Mises [1] decía que en la sociedad era  “más significante  hacer  sacrificios provisionales” para que más tarde se tengan beneficios inmediatos. A finales de los años veinte publicó una serie de artículos sobre el carácter epistemológico de la ciencia económica. Mises afirmó que “la ciencia económica no podía ser refutada ni comprobada a través de los datos observables”. Para él, “(…) la economía era una ciencia en la que predominaban los juicios a priori al igual que las matemáticas, la lógica o la geometría. Así mismo, opinaba que la economía era parte de una ciencia social más amplia, la praxeología.[2]

Para el economista Von Mises estos sacrificios no significan que más tarde se obtendrán grandes beneficios. Así que quienes sacan cuentas alegres de esta desgracia humana iniciada con el Covid-19 (coronavirus) están muy equivocados y no calculan prudentemente los costos sociales para cuando termine la pandemia. No se dan cuenta aún de que la humanidad comenzará a vivir un nuevo período social.

Para el chileno Álvaro Fischer presidente del Consejo Para la Innovación y el Desarrollo ( de Chile) el liberalismo económico  « No (es) para abandonarlo, sino para reflexionar cómo adaptarlo a los tiempos actuales, en que los autoritarismos parecen ponerse de moda, y la tecnología está cambiando los escenarios a gran velocidad », En general, es posible que todas las naciones, en especial la que han tenido poca democracia, lucharan por un nuevo Contrato Social pues los intereses de clase en este siglo XXI difieren de los del siglo XX durante el cual predominaban las filosofías marxistas que planteaban la lucha de clases.

El neoliberalismo que se adueñó de la producción y del dinero y durante este siglo no logró entender que ya no existen las llamadas “lucha de clases” pues en la actualidad casi todos los grupos de trabajadores son prácticamente iguales; veamos: médicos, ingenieros, profesores, arquitectos, bomberos, policías, deportistas, obreros calificados y no calificados, etcétera, se consideran iguales no solo ante la ley sino que ante la sociedad toda. Los intereses de todos estos grupos son comunes: democracia y libertad.

Lo que hay de común en los intereses de estas personas, además de sus ciudadanías es lo que llamamos “vinculo social” como lo planteaba J.J. Rousseau[3] en  el Libro II de Contrato Social en el cual planteaba que el Estado debía buscar el bien común y lo que había de común entre los seres humanos era lo que constituía el “vínculo social” pues “porque si no hubiera  un punto en el que todos concordasen, ninguna sociedad podría existir. Sin embargo, hay dirigentes que al parecer no creen en el bien común.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump aseguró que en su país perecerían al menos 200 mil personas contagiadas por el virus. En un principio el negaba la gravedad de la pandemia, tal como hoy lo hace el presidente Bolsonaro de Brasil quien será acusado constitucionalmente por algunos gobernadores de su país por negar la pandemia y los daños. Bolsonaro está más preocupado por la economía de su país que por las vidas humanas. El presidente de México también cayó en la pandemia de la mentira diciendo que el virus era un simple resfriado. Se dice que China ha ocultado sus verdaderos casos. Rusia niega que haya un aumento del coronavirus aunque las gripes aumentaron un 37% (¿coincidencia?)

Por otra parte Argelia, Cuba, Ecuador y Venezuela han sido acusados de no dar las cifras reales de los contagiados y muertos; en Tinduf por ejemplo en donde no siquiera hay bastante agua potable, los miembros de los campamentos no pueden seguir las instrucciones de lavarse las manos varias (muchas) veces al día para no contagiarse en sus respectivos países; es más, en algunos de ellos ni siquiera se están haciendo los test de descartes de la enfermedad. En Ecuador la incapacidad gubernamental es tan grande que hoy, al escribir esta crónica, había más de 400 cadáveres de contagiados botados en las calles del puerto de Guayaquil, la segunda ciudad más grande del país.

En Venezuela el presidente Maduro se niega a que se publique el número de contagiados y ha enviado a varios médicos a la cárcel por divulgar la pandemia; en Venezuela, a pesar de sus grandes ríos y lagos, tampoco hay agua potable para que las personas puedan sanitizarse, con el agravante de que los hospitales y consultorios, incluidas las clínicas privadas, no tienen los insumos necesarios para atender a pacientes de todo tipo.

Lamentablemente, las omisiones de ciertos dirigentes no solo ponen en jaque a sus propios ciudadanos sino que a muchos países vecinos. Por este motivo se hace necesario aplaudir, en Latinoamérica a países como El Salvador, Perú, Chile, Argentina, Uruguay que han cerrado sus fronteras para evitar que se expanda la pandemia. Solo permiten el flujo de mercancías entre países, en especial alimentos y medicinas. Lamentablemente, gobiernos como el de Chile, tiende más a apoyar a los empresarios que a los trabajadores. La cesantía ha llegado al 8% y las empresas siguen despidiendo personal. Muchos trabajadores hace largas filas para tratar de cobrar solo el 70% de sus salarios y el gobierno se niega a ayudarles por ejemplo pagando sus haberes por medio de las tarjetas bancarias. Miles de trabajadores que han tenido que quedar en cuarentena no tienen siquiera seguros de cesantía lo cual significa que en sus hogares se pasará hambre.

Los congresistas chilenos, quienes se hacen llamar parlamentarios (en Chile no hay Parlamento sino que Congreso) tampoco están a la altura de las circunstancias. Se han negado a legislar a favor de los trabajadores y a rebajarse los sueldos que son los más altos del mundo. Estos legisladores no solo no han producido leyes en beneficio de los trabajadores sino que se han negado a legislar para que las empresas extranjeras de agua potable, electricidad y gas cesen sus cobros debido a la pandemia.

En Chile hay dos cosas que son dignas de destacarse: la pandemia solamente ha asesinado a 18 personas desde que comenzó. FAMAE la fábrica de armamentos del ejército junto a ASMAR, astilleros navales de la marina de guerra, han decidido comenzar a fabricar las máquinas de respiración artificial desde ahora; dos grandes industrias textiles han comenzado a fabricar mascarillas, y así por el estilo, lo cual garantizará la protección de los chilenos y de los países que requieran de estos productos.

Debido a la pandemia del Covid-19 los gobiernos han tenido que conculcar muchas libertades. Casi todos los pueblos han aceptado esto pues entienden que va en beneficio de ellos mismos. Pero, debemos denunciar que muchos gobiernos siguen oprimiendo a sus opositores y no oyen ni ponen en práctica el llamado de la ONU respecto a deponer las represiones. En especial las 48 conocidas dictaduras del mundo. Respecto a estos gobiernos existen algunas confusiones en la humanidad pues muchos gobiernos pensando humanitariamente apoyan estos sistemas que no hacen otra cosa que perseguir a sus ciudadanos con más fuerza apoyándose en la pandemia existente.

Quienes nos dedicamos a las ciencias sociales nos encontramos ante un cuestionamiento filosófico-político que nos cuesta discernir y considerar si  ene sta ocasión el inicio de la violencia es justificable para luchar en contra de las dictaduras. Algunos de mis colegas apoyarán la violencia como como un derecho de los intereses de la mayoría oprimida; muchos, sin embargo, en especial en el ocaso de nuestras vidas preferimos evitar posiciones doctrinarias sean estas a favor del marxismo, a favor del socialismo democrático, a favor del capitalismo a ultranza, del nacismo, etcétera…

Debemos esperar que el sentido común, el buen juicio, sean los valores que primen en los mandatarios y en los opositores pues, en la actualidad, con una pandemia que asola  al mundo se necesita unidad y participación. Las democracias sociales, como la mayoría de las europeas, como Marruecos en el Magreb y Jordania en el Medio Oriente, como algunas de Latinoamérica, de Norte América, deben considerar estos puntos; en otras palabras, no debe perderse la soberanía pues debe existir una voluntad general la cual no necesariamente debe ser unánime como lo exigen los marxistas a lo cual yo llamo garimpeiros del pensamiento[4] y/o pensamiento único[5].

Muchos dirigentes y pseudo líderes una vez que llegan al poder confunden y enredan a sus gobernados con sofismas, temerosos de decir demasiado o de no decir lo bastante y se oponen a los intentos de conciliar. Para ellos la verdad no les da fortunas y los pueblos no crean embajadas, cátedras o pensiones fabulosas. Al pueblo no se le corrompe pero se le engaña con facilidad. Por todo esto es que pensamos que la pandemia del coronavirus tiene dos grandes cosas a su favor: 1) las especies salvajes está regresando a sus antiguos hábitats pues se sienten seguras; por ejemplo, en Chile han bajado pumas desde las montañas a las calles vacías de las ciudades; en el mar han aparecido especies de peces que se pensaba estaban acabadas.2) La naturaleza ha dado un poder casi absoluto al hombre sobre su destino; pero, el pacto social da un poder absoluto sobre todos los individuos humanos; esto, lo llamaremos soberanía.

Lo anterior significa que el pacto social es igual a democracia; y que democracia es igual a respeto y mejor calidad de vida pus existe una igualdad en la que todos tienen los mismos derechos y los mismos deberes. Esto no es otra cosa que vivir los actos de soberanía que no es otra cosa que la voluntad general que obliga y favorece a todos los ciudadanos no importando su credo, sus ideas políticas ni su cuna. J.J. Rousseau manifiesta al respecto que el mandatario no está jamás en el derecho de recargar aun súbdito más que a otro, “porque entonces la cuestión conviértese  en particular y cesa de hecho la competencia del poder”.

E-mail: [email protected]

[1] Von Mises, fue un economista austriaco de origen judío, historiador, filósofo y escritor liberal que tuvo una influencia significativa en el moderno movimiento liberal-libertario en pro del mercado libre y en la Escuela Austriaca
[2] La praxeología es una metodología que busca estudiar la estructura lógica de la acción humana consciente de forma apriorística. El primer postulado de la praxeología es que el ser humano es un ser de racionalidad perfecta. Por lo tanto, las ideas de racionalidad limitada son su antítesis. La praxeología centra su atención en el individuo que actúa (individualismo metodológico), sacando de esta observación axiomas o principios elementales, inmutables e incuestionables, con los cuales analizar el proceso de la acción del humano.
3 JJ: Rousseau, político, filósofo, profesor  suizo, francófilo, autor de El Contrato Social.
[4] Los garimpeiros son mineros ilegales que en el gobierno dictatorial de Venezuela trabajan asociados a los miembros de las Fuerzas Armadas para destruir la selva en busca de piedras preciosas y oro. Los garimpeiros del pensamiento son quienes no respetan ni las instituciones, ni la soberanía popular solo por necesidad de ganancias ilícitas.
[5] Nos referimos al pensamiento único como las ideas que no permiten la disidencia democrática a los individuos y que al hacerse cargo de los gobiernos castigan con cárcel o muerte a quienes disienten; esto se ve sobre todo en las sociedades marxistas.
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