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DEL LOCO/SABIO EN LA LITERATURA MARROQUI EN LENGUA ESPANOLA (Primera Parte)

Abdellatif LIMAMI Facultad de Letras Dhar El Mahraz (Fez)

Las peroratas de Sidi Alal Chupira de Mohamed Chakor 1 empieza con una nota muy sugerente sobre la locura, sacada de la obra de Unamuno:“La locura, la verdadera locura, nos está haciendo mucha falta, a ver si nos cura de esta peste del  sentido común que nos tiene a cada uno ahogado el propio” 2

En el mismo sentido, el filósofo y pensador francés Pascal define así la relación tan natural que relaciona todo ser humano con la locura en la vida cotidiana:

“Les hommes sont si nécessairement fous, que ce serait être fou par un autre tour de folie, de n’être pas fou”3.

Y en efecto, todos vivimos con nuestras locuras: locos de amor, locos de rabia, locos de contentos estamos cada vez que nos sentimos dominados por un sentimiento que nuestro carácter impulsivo empuja al máximo. Pero si las leyes convencionales que rigen nuestra sociedad suelen tolerar este tipo de locura, existen otras que sucitan en nosotros cierta repulsión, miedo, desprecio, indiferencia o un rechazo del otro. Prueba de ello, la cantidad de refranes dedicados al tema, casi en todas las civilizaciones.

Del Refranero clásico español, publicado en l960, leemos, entre otros refranes:

“Un loco hace ciento” (contagio);

“Al toro y al loco, de lejos”  (miedo);

“Burlaos con el loco en casa, burlará con vos en la plaza” (Indiscreción);

– “El que con locura nace, con locura yace” (la locura como algo irremediable);

“Quien con locos está cuerdo, está más loco que ellos” (desprecio).

De Refranes de la lengua Castellana de 1815, se lee también:

–  Al loco y al aire, darle cable” (rechazo);

–  “A palabras locas, orejas sordas” (indiferencia).

 

Y en fin, del Refranero médico de Castillo de Lucas, se lee:

“Cabeza sin seso, como es hueca tiene poco peso” (el loco como ser desprovisto de una inteligencia);

“Al loco quitarle el palo; y si quiere acometer. darle con él” (violencia para con el loco)

“Con la razón el sabio, y al loco con el palo(violencia);

“De ladrón de casa y de loco de fuera de casa, líbrenos Dios” (maldición)4.

Pero, en un caso como en otro, el loco es ese ser al margen de la sociedad; y la locura es a la vez una rebeldía, una generosidad, una obsesión y un misterio.

Manuel Ruiz Ruiz, en La imagen de la locura (Actitudes de la población hacia la enfermedad mental), define al loco como esta “voz sin sonido”, “este suceso sin espacio ni tiempos definidos”; una suma de” “figuras” o “símbolos” que quedan por interpretar”5. En cuanto a su lenguaje, queda percibido como  “un trozo de la vida en la vida misma”; un lenguaje que nos revela “la irracionalidad de lo irracional”6.

A estas  alturas, se deduce de manera muy lógica que la locura no es fruto de la nada y que tiene sus raíces en otra locura más oculta con la cual convivimos diariamente y que aceptamos con cierta complicidad y de manera tácita: la locura de nuestros tiempos modernos (el individualismo, la negación del otro, la opresión, la incomunicación, las angustias permanentes…).

“Para definir la salud mental -subraya Jorge L. Tizón en su obra La locura (Compañera repudiada) hay que tener siempre en cuenta el grado de”insanio” de la sociedad”7.

Al final, nos encontramos con la figura del loco, que no hace más que expresar en voz alta lo que callamos o pensamos en un silencio mortal.

De ahí esta otra serie de refranes, sacados de las mismas obras citadas anteriormente:

“Todos somos locos, los unos de los otros” (locura colectiva);

“Cada hombre cuerdo, lleva un loco dentro” (locura colectiva);

“Los niños y los locos dicen las verdades” (inocencia);

“A bobos ni a locos, no les tengas en poco” (el loco como ser con cierta capacidad);

“Del cuerdo espera poco, y mucho del loco” (generosidad y capacidad).

El tema en sí no es una novedad . Aparece en la literatura universal como metáfora mediante la cual los creadores critican algunos aspectos de su realidad circundante que consideran como alienadores.

“Platón –subraya Roy Porter en Historia de la locura (l989) – había argüido, en el Banquete, en Fedro y en todas partes la existencia de un espíritu, o furor místico enviado por el cielo y por medio del cual se “inspiraban” unos pocos elegidos”8.

El mismo crítico alude a Don Quijote de la Mancha -entre otros- donde aparecen personajes locos o necios, como máscaras o portavoces de ellos mismos9. La voz del loco cuerdo encuentra aquí una nueva versión que no sirve esencialmente para modificar la realidad, sino tan sólo para condenarla y recriminarla..

( Continuara )

 por Abdellatif LIMAMI

Facultad de Letras Dhar El Mahraz (Fez)

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