Marruecos, bajo la dirección ilustrada de Su Majestad el Rey Mohammed VI, está comprometido con una transformación estructural marcada por una notable constancia, afirmó el vicepresidente del Banco Mundial para la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA), Afganistán y Pakistán, Ousmane Dione.

Esta transformación está marcada por una apertura económica, una diversificación productiva, estrategias sectoriales coherentes en ámbitos como ( la energía, la industria del automóvil y la aeronáutica, la logística portuaria), e inversiones de envergadura en infraestructuras, destacó Ousmane Dione en una entrevista concedida a la MAP con motivo de la celebración de la gloriosa Fiesta del Trono.
Esta dinámica estratégica permitió al Reino consolidarse como una plataforma regional de inversión y un socio ineludible para África y Europa, sostuvo, al señalar que los resultados registrados en el ámbito social confirmaron igualmente esta transformación de envergadura.
A su juicio, el modelo marroquí se distingue hoy por la lucidez con la que el Reino identificó los desafíos que debía afrontar en el marco de esta trayectoria ascendente.
Dione señaló que el Nuevo Modelo de Desarrollo constituye, a este respecto, un notable ejercicio de introspección estratégica, que fija objetivos para el horizonte de 2035 – como (la duplicación del PIB per cápita, una tasa de participación femenina del 45 % en el mercado laboral y la formalización del 80 % del empleo,) entre otros – e identifica con precisión las palancas necesarias para el desarrollo (el capital humano, la inclusión territorial, el dinamismo del sector privado y la gobernanza).
En cuanto al clima de negocios y la dinámica productiva, el vicepresidente del Banco Mundial señaló que Marruecos, bajo la dirección de Su Majestad el Rey, emprendió ambiciosas reformas estructurales, tanto en la reforma de los establecimientos y empresas públicos como en la modernización de las normas de competencia y la apertura gradual de sectores durante mucho tiempo dominados por el Estado, y destacó que la resiliencia macroeconómica de Marruecos es «real y reconocida», aunque sigue expuesta, al igual que la de otros países, «a la volatilidad climática y a las perturbaciones externas».
Por otra parte, indicó que la posición geográfica y geoestratégica de Marruecos, en la encrucijada entre África, Europa y Oriente Medio, es un activo que el Reino supo convertir en una ventaja económica concreta mediante inversiones sostenidas en logística portuaria, infraestructuras de transporte y corredores energéticos.
Esta dinámica se inscribe plenamente en la visión del Grupo Banco Mundial para la región, que privilegia un enfoque basado en la integración económica, la conectividad regional y el fortalecimiento de las cadenas de valor transregionales, explicó Dione.
Para el Banco Mundial, Marruecos ilustra la manera en que un país puede posicionarse como punto de anclaje de los flujos comerciales, financieros y energéticos entre varias regiones, especialmente mediante el desarrollo del puerto de Tánger Med, así como el de Nador West Med, el auge de sectores industriales competitivos como el automóvil y la aeronáutica, y las iniciativas de cooperación Sur-Sur con los países de África Occidental.
«Estas dinámicas se alinean directamente con nuestra prioridad estratégica de reforzar la integración regional y movilizar al sector privado para la creación de empleo, tanto a nivel nacional como regional», concluyó Dione. Map

