En el centro de este frente destaca el nombre de Mohamed Yassine Mansouri, director general de la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), figura clave del aparato de inteligencia marroquí.
Cronología: La presencia de Yassine Mansouri en el expediente del Sáhara no responde simplemente a análisis o especulaciones mediáticas. Los documentos diplomáticos estadounidenses filtrados revelaron un encuentro que mantuvo con el embajador estadounidense en Rabat en 2006, durante el cual se abordaron el proyecto de autonomía y el futuro de la cuestión nacional. Asimismo, participó en contactos marroquíes de alto nivel en Washington en 2007 para defender la iniciativa marroquí.
¡Aquí comienza la verdadera historia!
Marruecos no libra la batalla del Sáhara únicamente mediante alegaciones diplomáticas. También necesita comprender lo que ocurre en los centros de decisión internacionales, anticiparse a los cambios, establecer canales de comunicación con las potencias influyentes y disponer de información que contribuya a proteger los intereses estratégicos del Reino.
Desde Washington hasta las capitales africanas, los servicios de inteligencia exterior adquieren una importancia cada vez mayor en el escenario de la política internacional, especialmente cuando se trata de un expediente en el que confluyen consideraciones de seguridad, económicas y geopolíticas.
Mohamed Yassine Mansouri no es ministro de Asuntos Exteriores, pero dirige una institución cuya labor forma parte del panorama más amplio de la diplomacia marroquí.
Y la pregunta que merece plantearse es la siguiente: ¿Cuántos de los movimientos que preceden a las posiciones internacionales de Marruecos se gestan lejos de los focos? ¿Y cuántas batallas silenciosas se libran antes de que sus resultados se reflejen en las declaraciones de los países y en sus posiciones oficiales?
En la cuestión del Sáhara, lo que vemos ante las cámaras no es necesariamente todo lo que sucede entre bastidores. Y quizá una de las principales bazas de la fuerza de Marruecos resida precisamente en ese espacio que habla poco, pero trabaja constantemente.

