Todos sabemos que las relaciones hispano marroquíes, a nivel oficial, son muy buenas incluso ejemplares, especialmente a nivel de los dos monarcas, Mohamed VI y Felipe VI, pero, a nivel popular, los españoles todavía ven y opinan que los marroquíes somos la gran amenaza para ellos y para su país. Esta inverosímil realidad se repite anualmente en todos las encuestas realizadas en el país vecino, donde siempre tenemos el triste “honor” de obtener puntos negativos.
Nos describen, con una enferma obsesión, por “moros”, este moro violento y amenazador, que dejó una profunda huella en la mente torcida de algunos, la de “Anual” del 17 de julio de 1921, y posteriormente de otros muchos casos y acontecimientos que no pueden, o no quieren borrarlos de sus mentes y olvidarlos en dirección hacia un buen y feliz futuro para todos, sin odio ni rencor.
Los españoles todavía creen y consideran que todos los males que azotan a España les vienen del sur, los marroquíes engañados por Franco en una guerra que no es la suya, los problemas de la inmigración, el contrabando de drogas, los atentados de Madrid, y otros temas que los españoles creen que son de nuestra mercancía exportada hacia ellos para hacerles daño…lo que contribuyó a afectar la imagen de Marruecos en la península ibérica, pero sin razón.
Lo de siempre, particularmente en la última década, los españoles son parciales. En una encuesta del Instituto “El Cano”, que realiza cada año, queda patente que Marruecos no está bien visto ni bien valorado entre los españoles, o sea, la imagen de este país vecino todavía sigue mal en la mente española. La obsesión se profundiza más cuando los españoles creen, con mucha preocupación, que Marruecos es una gran amenaza para ellos, considerando los factores antes citados, además de la inmigración ilegal y la crisis económica.
El único dato, donde Marruecos ganó unos puntos, aunque son pocos, es que los españoles ya no siguen viviendo mucho bajo la influencia de los discursos de la banda separatista y terrorista del Polisario, aquí donde el número de los que apoyaban la tesis polisarista retrocede del 72 por ciento en 2005 a 58 por ciento en abril 2015, sin embargo, Marruecos no pudo ganar los puntos perdidos por el Polisario.


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