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Entre Argelia y Marruecos, debido a los desmesurados apetitos hegemónicos del primero, desde la recuperación de Marruecos de sus provincias del sur, las relaciones entre ambos conocen una constante y casi estructural convulsión. Pero, de allí hasta recurrir a la violencia física entre diplomáticos, eso si que no se esperaba o por lo menos, no se imaginaba.Recordemos el relato del grave incidente protagonizado por un alto cargo de la diplomacia argelina: durante una reunión del “Comité especial de los 24” de naciones Unidas consagrado a los “territorios no-autónomos”, el embajador adjunto de Marruecos en Santa Lucia, Mohamed Ali Khamlichi fue objeto de una barbará agresión física por el director general del ministerio argelino de Relaciones exteriores, Soufiane Mimouni.A todas luces, a Argelia se le han agotado los argumentos y las tergiversaciones. Cuando no puede agrede, que, como lo describe AAEE/Cooperación internacional en un comunicado publicado ayer “Infringir todos los usos y costumbres diplomáticos por parte de un alto diplomático, tercer personaje del MAE de Argelia, es grave. Este tipo de extremismo, que va hasta la agresión física es único en los anales diplomáticos”.Ahora el asunto está ante la justicia, en espera de que diga su palabra recordemos que electos de Dakhla y de Layun tomaban parte en la reunión del “Comité de los 24” en el que “por primera vez 8 países se pronunciaron por acordarles un escaño en este comité y escucharlos en tanto que representantes de las poblaciones del Sahara”.¡La madre del borrego! Ni Argelia ni el numero 3 de su diplomacia ni nadie de su régimen militar lo podía tragar”. Esta es la razón del vulgar gesto del alto funcionario argelino.
Entre Argelia y Marruecos, debido a los desmesurados apetitos hegemónicos del primero, desde la recuperación de Marruecos de sus provincias del sur, las relaciones entre ambos conocen una constante y casi estructural convulsión.
Pero, de allí hasta recurrir a la violencia física entre diplomáticos, eso si que no se esperaba o por lo menos, no se imaginaba.
Recordemos el relato del grave incidente protagonizado por un alto cargo de la diplomacia argelina: durante una reunión del “Comité especial de los 24” de naciones Unidas consagrado a los “territorios no-autónomos”, el embajador adjunto de Marruecos en Santa Lucia, Mohamed Ali Khamlichi fue objeto de una barbará agresión física por el director general del ministerio argelino de Relaciones exteriores, Soufiane Mimouni.
A todas luces, a Argelia se le han agotado los argumentos y las tergiversaciones. Cuando no puede agrede, que, como lo describe AAEE/Cooperación internacional en un comunicado publicado ayer “Infringir todos los usos y costumbres diplomáticos por parte de un alto diplomático, tercer personaje del MAE de Argelia, es grave. Este tipo de extremismo, que va hasta la agresión física es único en los anales diplomáticos”.
Ahora el asunto está ante la justicia, en espera de que diga su palabra recordemos que electos de Dakhla y de Layun tomaban parte en la reunión del “Comité de los 24” en el que “por primera vez 8 países se pronunciaron por acordarles un escaño en este comité y escucharlos en tanto que representantes de las poblaciones del Sahara”.
¡La madre del borrego! Ni Argelia ni el numero 3 de su diplomacia ni nadie de su régimen militar lo podía tragar”. Esta es la razón del vulgar gesto del alto funcionario argelino.


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