Marruecos y la refundación de la Unión Africana

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     El 30 de enero ha sido un gran día, el de la refundación de la Unión Africana (UA) luego del ingreso de Marruecos en la Organización. Es obivio que el Reino no puso condiciones. ¿Para qué si tales condiciones están dadas con los nuevos vientos que soplan sobre el continente. Vientos de cambio, razonabilidad, madurez y emancipación.

 Antes de dar el gran paso, Marruecos ha madurado su reflexión, “en un momento en que el Reino se considera como una de las naciones africanas más desarrolladas, y cuando una mayoría de países miembros aspiran a nuestro regreso, hemos escogido el reencuentro con la familia”.

Marruecos, sostuvo el Rey Mohammed VI, ha participado en la creación del bello edificio panafricano y desea recuperar el lugar que le corresponde en el mismo, tras un periodo en el que “se ha convertido en un país emergente, de reconocida experiencia, y es considerado actualmente como una de las naciones más prósperas de África”.

 Hoy, para la inmensa mayoría de los países del continente, la cuestión del Sahara que por décadas ha enturbiado las relaciones africanas motivando la retirada de Marruecos de la extinta OUA (Organización para la Unidad Africana) en 1984, está casi prácticamente superada. Así lo demuestra la aprobación en la 28° Cumbre de la UA de la adhesión del Reino, también aplaudida desde otras latitudes, en particular desde España, la ex-potencia colonial en el Sahara.

 La Cumbre panafricana, celebrada los días 30 y 31 de enero en Addis Abeba, analizó además, los desafíos y los medios para avanzar en la construcción de la unidad africana. Atrás quedan los tiempos de las divisiones alentadas desde la cúpula misma de la Organización.

 Fueron días de intensos debates que marcaron un punto de inflexión y culminaron en la elección por consenso del nuevo presidente de la Comisión Africana, el chadiano Mussa Faki, y del presidente pro témpore de la Unión, el guineano Alpha Condé.

 Asistió al magno evento el nuevo Secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, un buen conocedor de las carencias de África y con gran experiencia africana. Pero el gran acontecimiento de la Cumbre, sin duda el más esperado, fue el discurso del Rey Mohammed VI de Marruecos.

Aún falta finalizar los trámites jurídicos y protocolarios para que Marruecos ocupe el asiento que legítimamente le corresponde en el seno de la Organización pero, desde ya, el Reino se siente confortado por el apoyo franco y masivo dispensado por su familia africana.

Mohammed VI ha transmitido seriedad y seguridad y basta con el entusiasmo y la confianza que inspira el regreso de Marruecos a la UA para que se den las condiciones para la mayor cooperación entre africanos, siempre en el respeto y la consideración que se deben para cada nación, independientemente de su nivel de desarrollo económico y sus riquezas naturales.

 “La noción de tercermundismo me parece superada”, recalcó el Rey al preguntarse si no es hora de que los africanos se orienten hacia su “continente y considerar sus riquezas culturales y su potencial humano”, tras largo tiempo de volver “la mirada hacia otro lugar para tomar una decisión o un compromiso”.

La razón está allí, en el hecho que “África está dirigida hoy por una nueva generación de líderes desacomplejados, que obran a favor de la estabilidad, la apertura política, el desarrollo económico y el progreso social de sus poblaciones” y “actúan con determinación, firmeza y convicción, sin preocuparse por ser “calificados” o evaluados por Occidente”, resaltó el Soberano.

 Esta reflexión ha sido el hilo conductor del discurso real en ese lindo día en el que se refundó la UA y Marruecos ingresó por la puerta grande, como bien lo demuestra la calurosa acogida que los africanos le han reservado y al cual responde con entusiasmo, invitando “a las naciones africanas a asociarse al dinamismo de nuestro país, con el fin de dar un nuevo impulso al conjunto de nuestro Continente”.

De hecho, el Soberano marroquí no ha ido a Addis Abeba solo para festejar, sino también para comunicar que Marruecos ha optado por el camino de la solidaridad y de la paz, por compartir su visión clara y constante de la cooperación Sur-Sur y por contribuir a la construcción concreta de un futuro solidario y seguro.

 “Mi país comparte lo que posee, sin ostentaciones. En el marco de una colaboración ilustrada, Marruecos, actor económico de primer plano en África, será un motor del desarrollo compartido”, ofreció el Soberano, reiterando su “compromiso a favor del desarrollo y de la prosperidad del ciudadano africano”, manifestó.

 El Monarca puso énfasis en el concepto de la solidaridad, del que Marruecos se enorgullece, aunque otros países raras veces lo esgrimen como argumento de peso en las relaciones entre africanos.

Recodó al respecto, que en lo social, los inmigrantes subsaharianos reciben en Marruecos un trato digno como lo demuestra la regularización de la situación de más de 25.000 personas durante una primera fase y el exitoso lanzamiento, hace pocas semanas, de una nueva fase “con el mismo espíritu de solidaridad y humanismo”.

 “Estamos realmente orgullosos de estas acciones” porque “actuamos para que estas personas no vivan más al margen, sin empleo, sin cuidados médicos, sin alojamiento, sin acceso a la educación” y porque “se trata de acciones necesarias y vitales para estos hombres y mujeres que están padeciendo la clandestinidad, desde hace mucho tiempo”, agregó.

Son “acciones constructivas a favor de los inmigrantes” que han confortado la imagen de Marruecos, país que no pretende “alcanzar el liderazgo en África” sino más bien “quiere otorgar el liderazgo a África”, enfatizó.

El Monarca se refirió asimismo a los megaproyectos estratégicos establecidos con ocasión de sus múltiples visitas a países del continente, en particular el proyecto del Gaseoducto África Atlántico, iniciado con el presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari.

 “Este proyecto permitirá naturalmente el transporte del gas desde los países productores hacia Europa. Pero, además, beneficiará a toda África del Oeste” y “contribuirá a la estructuración de un mercado regional de la electricidad, constituyendo una fuente sustancial de energía al servicio del desarrollo industrial, mejorando la competitividad económica y acelerando el desarrollo social”.

El proyecto podrá crear riquezas para los países y poblaciones ribereños, instaurando un movimiento decisivo de impulso y originando la aparición y desarrollo de proyectos paralelos y permitirá además, establecer relaciones bilaterales y multilaterales, más apaciguadas, dando lugar a un entorno propicio para el desarrollo y el crecimiento.

En segundo lugar, se establecieron unidades de producción de fertilizantes con Etiopía y Nigeria cuyos beneficios se extenderán al conjunto del continente en el marco del mejoramiento de la productividad agrícola y para favorecer la seguridad alimentaria y el desarrollo rural.

Se puede decir lo mismo la “Iniciativa para la Adaptación de la Agricultura Africana al cambio climático” promovida con ocasión de la COP22 en Marraquech, en noviembre pasado, y que fue inmediatamente adoptada por una treintena de países como respuesta innovadora y muy concreta frente a los desafíos comunes planteados por los cambios climáticos.

La Iniciativa que tiene por objetivo movilizar una financiación más importante acompañando la estructuración y aceleración de proyectos agrícolas en África, se apoya sobre la gestión racionalizada de los suelos, el control sostenible del agua, la gestión de los riesgos climáticos y la financiación solidaria de los pequeños portadores de proyectos.

A pesar, pues, “de los años en que estuvimos ausentes de las instancias de la UA, nuestros vínculos, que jamás se rompieron, guardaron toda su fuerza, y los países africanos hermanos siempre han contado con nosotros”, remarcó el Soberano.

 (*) Fuente/agencia Notilamar