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Pedro Sánchez/Quim Torra: perfil de un diálogo

La reunión que este pasado lunes mantuvieron en Moncloa el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el Presidente de la Generalitat de Catalunya, Quim Torra, ha sido un paso importante para poder tratar políticamente y en el marco de las instituciones el perfil de un diálogo que desde más de dos años había quedado interrumpido.

Imrani Idrissi Hamid
Mariano Rajoy y Carles Puigdemont tuvieron su último encuentro oficial en abril del 2016. En enero del año siguiente volverían a reunirse en un almuerzo extraoficial en el que Puigdemont fue a reclamar un referéndum y negociar fecha y pregunta. Ya trascendió  la respuesta inamovible de Rajoy,  su entrega del “problema” en manos  judiciales y a esta altura de la situación, todos conocemos el resto de la historia. 
Ante este encuentro, no se han hecho esperar las respuesta de los líderes y portavoces de los distintos partidos españoles, unos celebrándolo, como el Secretario General de “Podemos” en Cataluña, Xavier Domènech, que anunciaba en una rueda de prensa desde el Parlament: “Se vive el principio del principio de una nueva etapa tanto por Catalunya como para España” y que se favorezca un contexto en que el diálogo tiene que ser el principal « rector » y aplaudía el interés al « deshacer » el camino del PP en relación a las leyes sociales del Parlament recurridas al Tribunal Constitucional o como el secretariogeneral de Units per Avançar, Ramon Espadaler, quien se congratulaba que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat, Quim Torra, « traten desde el espacio de la política y el seno de las instituciones lo que es un problema político ».
Otros, sin embargo, han expresado su desacuerdo  y  han lanzado sus críticas a esta clave cita. En esta línea se expresaba el Presidente del PP catalán, Xavier G. Albiol: « No han sido capaces de presentar ninguna propuesta que no sea satisfacer al gobierno independentista » y concluía “Hoy Sánchez ha abandonado a los catalanes que nos sentimos españoles » porque « solo le preocupa seguir en la Moncloa al precio que sea. »

Tampoco ha gustado al partido falangista “Ciudadanos” (Cs), cuyo líder, Albert Rivera, no ha dudado en criticar que Pedro Sánchez sea el “presidente chollo” para los nacionalistas ya que, según su opinión, Sánchez había cedido a las presiones de Quim Torra por su propia supervivencia política e insistía: “Tenemos un presidente capaz de cualquier cosa para ser presidente por unos meses”. La líder en Cataluña de Cs, Inés Arrimadas se quejaba de que “Ni Sánchez ni Torra han tenido en cuenta a los catalanes que no son independentistas” y añadía “Lo que hemos visto hoy es una reunión entre dos socios de investidura, porque el señor Sánchez ha escogido como socios a aquellos que quieren romper a España.”

Por su parte, al partido de extrema izquierda la CUP no le ha sentado nada bien la “cordialidad” en la que, según el propio Torra, ha transcurrido la reunión con Sánchez, y un diputado de este grupo, Vidal Aragonés acusaba al presidente catalán de “querer cerrar por arriba el camino que el pueblo de Cataluña hizo el 1 y 3 de octubre para abrir por abajo” y reprochaba a JxCat y ERC de dar pasos atrás en el derecho de autodeterminación

 El líder del Partido Socialista Catalán, Miquel Iceta,  ha lamentado que haya partidos, en referencia a la CUP y a Ciudadanos, que no quieren ningún tipo de solución y que viven del conflicto: « Queremos alertar de los adversarios del diálogo, de los profesionales de la crispación. »

Con una duración de algo más de dos horas y media, los presidentes mantuvieron un acercamiento inicial, acordaron poner en marcha la comisión bilateral entre el Estado español y la Generalitat, contemplada en el Estatut  y cuya última reunión fue en el 2011, cuando aún era presidente José Luis Rodriguez Zapatero y citarse, aún sin fecha determinada, para un próximo encuentro en Barcelona.

El Presidente ha querido poner sobre la mesa el tema de las inversiones en infraestructuras en las que Cataluña ha sido especialmente poco favorecida con respecto a otras comunidades autónomas y que ha dado pie a la queja de los independentistas y se muestra dispuesto a revisar los recursos de Rajoy contra leyes sociales catalanas, pero quiere dejar claro que el derecho de autodeterminación no queda recogido en la Constitución y que en España no hay presos políticos. Y sin embargo, ese era uno de los temas que Torra quería especialmente tratar, el de los líderes del ´procés´ encarcelados y el tema del referéndum. Un representativo lazo amarillo en la solapa de su traje, expresaba ya sin palabras su apoyo a los políticos catalanes en prisión y en el exilio.

La vicepresidenta de Gobierno, Carmen Calvo, fue la encargada de ofrecer la rueda de prensa posterior y aclaraba al respecto: “A nadie se le escapa que la situación no es sencilla, que hay que resolver con inteligencia, trabajo y paciencia. No hay más margen que el respeto a la Constitución y al poder judicial, porque el Ejecutivo no puede interferir, ni lo hará en las decisiones de los jueces.”

Este encuentro ha sido el primer paso para una nueva etapa en la que se tratará de normalizar las relaciones entre el Estado y la Generalitat.  Se ha podido saber que fue un diálogo sincero en el que se ´habló de todo´ y el tema de la relación del Govern con la Corona fue otro de los asuntos. Torra lo tiene claro “No vamos a invitar al Rey de España a ningún acto” ni acudirá a ninguno organizado por la Corona. Y es que el discurso del jefe del Estado tras el referéndum ilegal del 1-O dos días después, “hirió profundamente los sentimientos de una parte de la sociedad catalana sin que hubiera una petición pública de perdón posterior.”

Los pasos que el estrenado presidente español Pedro Sánchez está dando puede que no sean del agrado de todas las líneas políticas, pero la farragosa situación sobre el procés catalán que ha dejado en herencia Mariano Rajoy y su judicialización del problema, partía necesariamente del diálogo entre las partes y consentir el avance hacia el esclarecimiento de este conflicto.

Y en este sentido y con anterioridad a esta cita en Moncloa, el ejecutivo de Sánchez había autorizado el traslado a prisiones catalanas de la mayoría de los líderes independentistas encarcelados (Oriol Junquera, ex vicepresidente de la Generalitat, los ex consellers Raül Romeva y Dolors Bassa, la ex presidenta del Parlament, Carme Forcadell, Jordi Sànchez, ex presidente de ANC y Jordi Cuixart, ex presidente de Omnium Cultural), aunque como expresaba la ministra de justicia, Dolores Delgado, esta decisión no era un gesto ante la reunión concertada, sino que con anterioridad se había barajado esa posibilidad como de normalidad en cuanto a derechos fundamentales de los presos. Dos días después del encuentro, llegaban a la cárcel de Lledoners de la provincia condal los tres ex consellers que aún permanecían en la cárcel de Estremera, Madrid, el de Presidencia, Jordi Turull, el de Interior, Joaquim Forn  y el de Presidencia, Josep Rull.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska declaraba en la cadena Ser sobre las dudas que surgían sobre el hecho de que fuesen controlados los presos catalanes por políticos abiertamente partidarios de su excarcelación y críticos con la investigación del Supremo: “Vivimos en un Estado de derecho con transferencias realizadas hace tiempo. ¿Cómo nos va a preocupar? Tengamos confianza en el conjunto de las administraciones. No hay ninguna razón para generar desconfianza.”

Mientras, el juez instructor del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, concluía su instrucción y aplicaba la suspensión automática de cargo público de los procesados por rebelión que se encuentran presos o tienen una orden de prisión pendiente, lo que afecta a seis de los siete que siguen siendo diputados, incluido el ex Presidente catalán, Carles Puigdemont, y deja al Parlament la posibilidad de que los procesados suspendidos puedan ser sustituidos temporalmente por otros integrantes de sus legislaturas.

El delito de rebelión es el eje de la causa por la que están en prisión provisional los políticos antes mencionados y declara en rebeldía a los que están en el exilio: Puigdemont en Alemania, Toni Comín en Bélgica, Clara Ponsatí en Escocia y Marta Rovira en Suiza. Igualmente a Maritxell Serret, Lluis Puig y Anna Gabriel, suspendiendo el curso de la causa de todos los exiliados que quedarán en otra pieza separada mientras no se encuentren a disposición del juez.

Pero las últimas noticias que confirman la denegación de la extradición del ex presidente Carles Puigdemont por parte del tribunal alemán de Scheleswing-Holstein por los cargos de rebelión y sedición, ha resultado ser un varapalo a la justicia española. El tribunal alemán deja abierta la posibilidad de aceptar el delito de malversación, aunque recodemos que a priori no había existido malversación de caudales públicos para la celebración del 1-O según las contundentes declaraciones del ex ministro español de Hacienda, Cristóbal Montoro, y mantiene al ex president en libertad, por considerar el tribunal alemán que no hay rebelión y tampoco violencia ni “organización criminal” detrás de su actuación.  

Con esta resolución cae como un “castillo de naipes” el argumento del juez Llarena y de ella no solo tomarán cuenta los jueces belgas y escoceses, sino el resto de abogados defensores del resto de los acusados.

Las decisiones de Llarena y el resto de tribunales españoles, incluido el T. Constitucional, habían operado en una misma dirección: impedir el ejercicio de los derechos políticos de los investigados electos, amenazas a la Mesa del Parlamento incluidas. Recordemos que en las elecciones del 21-D diez de los trece acusados de rebelión no pudieron hacer uso de sus derechos políticos y que entre los afectados hay tres candidatos a la presidencia catalana. 

Las respuestas no se han hecho esperar y desde Berlín el líder independentista expresaba « Hemos derrotado a la principal mentira sostenida por el Estado » y a través de las redes sociales exigía la liberación de los presos políticos: “Ya basta de abuso”.  En la misma línea, la portavoz  de “En Comú- Podem”, Elissenda Alamany, solicitaba a la Fiscal General del Estado  la retirada de las acusaciones de rebelión de los políticos independentistas porque “ya no se sustentan”.

Por su parte,  el presidente del Gobierno Pedro Sánchez  ha preferido no entrar a valorar el recurso del tribunal alemán y su decisión de limitar la extradición de Puigdemont y se ha hecho hincapié en destacar que “el ex president será juzgado en España. “

Como cabía esperar, quienes no han ocultado su rechazo  han sido los líderes derechistas. El portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons, aseguraba: “Hoy es un día muy triste para el proceso de integración en la UE porque la decisión de un tribunal alemán acordando extraditar al ex presidente catalán Carles Puigdemont sólo por malversación, ha demostrado que la euroorden ´no funciona´”.  Han sido declaraciones consensuadas en el PP las realizadas al respecto de exigir del gobierno de Pedro Sánchez la suspensión del Tratado de Schengen por el que se permite la libre circulación de las personas. “No podemos quitar las fronteras si no hay confianza. Si los presuntos delincuentes se escapan y no nos los devuelven habrá que plantearse volver a poner las fronteras” sentenciaba González Pons, quien considera que hay que tomar esa medida “por dignidad y por orgullo”

El señor Pons parece obviar que la dignidad y el orgullo no son los factores con los que responder a una resolución  judicial, resultado de una seria investigación, e independientemente de la cooperación que exista entre los países implicados  no debe confundirlo con complicidad entre Estados. Y esa falla es la que le lleva a hacer declaraciones que evidencian su falta de ética al exponer abiertamente la falta de independencia judicial en España: “Si la situación hubiera sido la contraria y “un delincuente alemán se hubiera fugado a España, nosotros lo habríamos devuelto. Es lo que España habría hecho por Alemania”

La política merece respeto. La política ordena las vidas de millones de personas. Y con estos planteamientos donde priman los egos ante la justicia, el ciudadano no debería agachar su cabeza sumiso. Por respeto a sí mismo. Por respeto a si mismo…

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