Polisario: La difícil tarea de mentir para convencer  

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No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar .

De Perú (Lima) a Japón (Yokohama): el mismo ridículo y la misma prosternación en espera de una intervención del mentor argelino que no llega o no puede llegar.

La población de estos tristes campamentos se pregunta ¿hasta cuándo este derroche de lógica y de la razón? Unos “conservan” a sus rehenes, verdaderas gallinas de huevos de oro y otros padecen el desmesurado apetito de un grupo de pastores de camellos de antaño, multimillonarios de hoy a expensas de nuestro sudor, de nuestras heridas, de nuestra hambruna y de nuestra tragedia.

La codicia n o tiene límites ni normas. Aquí en Tinduf menos. El Sahara es, para la cúpula del Polisario, un pretexto y un medio de enriquecerse más de la manera más fácil y más inmoral…. Tanto que alagunas instituciones bancarias en Canarias, para proteger sus “intereses” se alzan como “solidarias” de prefabricadas causas.

La gente se pregunta como nunca se había preguntado. El aparato represivo del Polisario no logra cerrar el grifo de la auténtica información. La gente sabe y por ello padece más y el Polisario nos arrastra al caos y a un punto de no regreso.

En estos tristes campamentos de Tinduf, hoy no es como ayer y, con toda seguridad, distinto de lo que va a ser mañana.

 

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