Sahara:  Granma y la Unión Africana  

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     Los periodistas cubanos son un poco ingenuos pero en el fondo son buenas personas. Los que he conocido y los con quienes he compartido algún momento de la vida, derrochan simpatía siempre y cuando estés en sintonía con su forma de ser. Les tengo en mucha estima.

     Los del diario Granma son creativos y hasta audaces, tanto en la forma como en el estilo, algo que no es común porque no está permitido para los demás colegas de los otros medios oficiales de la Isla. Quizás, porque los de Granma cuentan con el respaldo del Gran Hermano de la Casa, el omnipotente y omnipresente Partido Comunista de Cuba.

     Rebeldes a su manera y menos cursis, a menudo se atreven a escribir en libertad -solo sobre lo ajeno naturalmente-, sin tener que dar cuenta al censor oficial. Así lo hizo, el pasado 9 de febrero, Darcy Borrero Batista. En buena joyera, Darcy empezó bordando un traje, a la medida pero con encaje fino, para ese adorado y odiado Marruecos. La misma “historia de amor y traiciones”.

     Bajo el títulos “Marruecos, más allá de Casablanca y los bellos discursos”, quiso decir sin dudas, algunas cosas amables al respecto, aunque no le resultó. Algo nostálgica, arrojó unas flores al mar, un poco marchitas sin parar a mirarlas. “Existe un país cuyo sistema sociopolítico se corresponde con las monarquías constitucionales. Allí, justo debajo del Mediterráneo, donde se toma el té a todas horas, manda un rey llamado Mohammed VI de Marruecos”, documentó.

     La narración inicial, al estilo clásico, sugiere una pequeña reflexión. Pero, no. Se perderá el encanto. Como sea, la entrada es una atrevida invitación, casi romántica. No está nada mal y tampoco lo está el pie de la ilustración: “La mítica versión cinematográfica de Casablanca, donde se erige la Mezquita Hassan II, el templo más alto y segundo más grande del mundo, refuerza la imagen imperial de un Marruecos que regresa a la Unión Africana (UA)”.

     Sin embargo, hasta aquí llega lo cortés. Darcy Borrero Batista enganchó con el tema de la UA citando, en primer lugar, a “sitios como el InfoMarruecos y el rotativo La Estrella de Panamá” que “han aludido al hecho de que Marruecos no renuncia a sus «derechos sobre el Sahara» al reintegrarse a la UA”.

     Pasó luego a discursar sobre las implicaciones del retorno de Marruecos a la UA y las razones que podrían explicar ese regreso sobre la base de los beneficios que aporta al país el vínculo con el resto de África. Esta vez, se apoyó en “El Sahara Question” que indica que existen puntos claves para entender cómo Marruecos hace de la dinámica interafricana una base esencial de su política exterior, debido al enfoque global e integrado de sus relaciones con el resto de los países.

     Menciona algunas referencias del discurso real a efecto de contrastar con la posición de otros gobiernos que, afirma, “tiene que ver con la idea de que Marruecos haya entrado en la UA para intentar, desde dentro, debilitar la lucha de la organización en favor del Sahara Occidental”.

       Y concluye arrastrando una monumental murmuración separatista de que “la paciencia del pueblo (…) fue hasta ahora grande, pero está a punto de agotarse”, si bien, asegura, el Polisario “no puede tomar siempre la iniciativa como lo hacía la gran Ingrid Bergman” en la cinta “Casablanca”.

     La comparación entre la bella y la bestia resulta un poco forzada pero se perdona.

(*)Periodista especializado en temas iberoamericanas.