Impulsados por el crecimiento exponencial del tráfico y del parque automotor, los accidentes de circulación se han convertido en una plaga de los tiempos modernos y en una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo. Cada vida perdida representa no solo un ser humano, sino también un potencial, sueños y talentos que se desvanecen.
Además de su alto costo económico, la « guerra vial » ha causado más de 50 millones de muertes y cientos de millones de heridos desde el primer fallecimiento registrado en 1869. Según el Informe sobre la situación de la seguridad vial en el mundo 2023 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los accidentes de tránsito fueron responsables de 1,19 millones de muertes en 2021, convirtiéndose en la principal causa de fallecimiento entre jóvenes de 5 a 29 años y la duodécima en todas las edades.
Más preocupante aún, dos tercios de los fallecidos están en edad laboral (entre 18 y 59 años), lo que representa una pérdida significativa tanto para la economía como para las familias afectadas, muchas de las cuales se quedan sin ingresos.
Para visibilizar el costo humano y social de este flagelo, la ONU ha elegido este año el lema « Talentos Perdidos – Lost Talents » para conmemorar el Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico, celebrado cada noviembre. Este mensaje recuerda que detrás de cada víctima no hay solo estadísticas, sino la pérdida irreparable de un talento, un sueño y una contribución a la sociedad.
La campaña 2025 busca intensificar los esfuerzos en educación y formación vial, así como acompañar a las víctimas y sus familias, garantizando apoyo psicológico, social y jurídico, además de acceso a la justicia y reparación.
Marruecos se adhiere plenamente a esta dinámica mundial de prevención y concienciación para reducir la mortalidad en las carreteras, que alcanzó 4.024 en 2024, un incremento del 5,37 % respecto a 2023, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (NARSA).
Durante el mismo período, los accidentes con lesiones ascendieron a 143.272 (+16,47 %), mientras que los accidentes mortales en zonas urbanas aumentaron un 7,61 % hasta 3.677 casos, superando en un 9,27 % los niveles de 2015. Los heridos graves sumaron 14.718 (+25,95 %).
Estos datos destacan que la seguridad vial sigue siendo un asunto de interés nacional, subrayando la importancia de fortalecer la movilización institucional y ciudadana. Por ello, la NARSA ha integrado la educación vial en los planes escolares como base para un cambio conductual duradero.
Además, la acción de la Agencia se extiende al acompañamiento post-accidente, apoyando a víctimas y familias para mitigar las consecuencias sociales y psicológicas. La NARSA también respalda activamente a asociaciones dedicadas al acompañamiento integral de las víctimas, fortaleciendo sus capacidades y promoviendo su participación en campañas de concienciación.
En sus campañas de comunicación, la Agencia utiliza testimonios auténticos para reforzar el impacto emocional y recordar que detrás de cada accidente hay familias afectadas.
Cada vida salvada es un talento preservado. La seguridad vial no es solo una lucha contra las estadísticas, sino un compromiso diario donde están en juego destinos y trayectorias humanas. La responsabilidad es compartida: todos los actores y ciudadanos deben involucrarse para salvar vidas y evitar la pérdida de nuevos talentos en las carreteras. MAP

