Un niño es una `persona humana que se encuentra en el período comprendido entre el nacimiento y la adolescencia.
Se dice de aquel que tiene poca edad o poca experiencia, o que obra con poca reflexión.
El concepto de ser como un niño surge de los Evangelios, y de la afirmación de Jesús en Mateo 18-3 En verdad os digo que si no os volveís y os haceis como niños no entrareis en el reino de los cielos.
Esa expresión enseña la necesidad de la humildad y de la sencillez de corazón.
Pero hay algo más, el niño es inocente, vulnerable, incapaz de realizar su vida sin ayuda, y esa condición lo hace puro y sencillo.
Hay espontaneidad y sinceridad en las actitudes de los niños, que van desapareciendo en el transcurso de la vida, cuando se hacen mayores.
Porque no se siente autosuficiente, no se siente capacitado, genuina y primordialmente sabe que necesita ayuda, consejo, guía y enseñanza.
La primera lección de ser como niños, es que la vida es un continuo aprendizaje, que todos necesitamos guía y enseñanza durante toda la vida, dure lo que dure la misma.
Esto nos pone en situación receptiva, de escucha, de atención, de comprensión de lo que sucede a nuestro alrededor, ya sea de nuestros hermanos los hombres, como de la naturaleza y del universo todo.
Nos quita la soberbia y el orgullo y nos enseña a ser humildes de corazón, humildes de verdad, aceptando nuestras falencias y también nuestras imperfecciones.
La segunda lección es la necesidad de la comunidad, no sólo el vivir sólo que es una utopía, sino la necesidad de realizar la vida en común, vivir con los demás, proyectar, realizar y ser en la sociedad, dejando de lado toda actitud individual o soberbia.
Porque el hombre necesita la compañía de los demás, vivir en conjunto, trabajar, ejecutar e idear en conjunto.
Esta actitud es indispensable para que seamos solidarios, y aprendamos a compartir y a convivir, sabiendo que hay un destino común,
Los niños con su instinto gregario, a través de los juegos mantienen vivo el sentido común de la sociedad.
Para ellos es normal, es primario e indispensable, no saben vivir ni siquiera pensar la vida de otra manera que en la comunidad.
Los niños se juntan instintivamente, como una necesidad indispensable para poder vivir.
La tercera lección es la honestidad y la honra en el trato y en las acciones,
Los niños no son falaces, no tiene sentido para ellos más que la realidad y la verdad.
Tienen muy claro lo que sucede a su alrededor, y lo procesan sin prejuicios, sin ideologías, sin discriminaciones ni consideraciones espúreas.
Es la pura realidad la que ellos viven y cuentan como la verdad de lo sucedido a su alrededor.
Honran el trato con los demás como un acto de consideración especial y no hacen distinciones, sea quien sea su interlocutor, su compañero o a quien se dirija.
La cuarta lección es la vocación de alcanzar la perfección, de ser cada dia mejor.
Este sentimiento incontaminado, esta comprensión que deben crecer, que deben aprender constantemente, que deben perfeccionarse, hace que vean la vida como perfección.
Con la intención de ser cada día mejor.
Con la necesidad de crecer y mejorar cada acción, cada acto, día a día, todos los días.
Esto nos lleva a la excelencia de la vida.
Nos conduce a la plenitud del ser, a la sublime expresión del ser humano que intenta alcanzar la perfección.
Seamos como niños, vivamos con la pureza y la sencillez de su corazón, sintamos la necesidad de crecer, de progresar, de vivir con nuestros hermanos en un marco de amor y felicidad para construir un mundo mejor.
NIÑO
En un mundo hostil y desordenado
envuelto en la violencia y la maldad
surge un ángel blanco, inmaculado
sin prejuicios, sin dobleces, sin vanidad
Un niño ha nacido, se ha presentado
con todos los honores en la sociedad
la maravillosa vida ha comenzado
buscando alegría, amor, felicidad
Como lograr que sea preservado
como llenarlo de cariño y bondad
es nuestro deber haber enseñado
que la vida es buena, es la realidad
a pesar de todo él habrá caminado
senderos de paz, amor y solidaridad.

