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Texto integral de la conferencia impartida en Tánger por      la arquitecta panameña Mariela Sagel sobre  “Rasgos Distintivos de la Literatura Panameña”                                  III Parte

  Infomarruecos / Conacentomarroquí

    La arquitecta panameña Mariela Sagel impartió una conferencia sobre “Rasgos Distintivos de la Literatura Panameña”, el miércoles 23 de enero de 2019, en la sala de conferencias del Instituto Cervantes de Tánger, Marruecos.

Tercera parte
 VOCES FULGURANTES EN LA LITERATURA PANAMEÑA
Además de la temática en torno a la soberanía en la franja canalera ocupada ominosamente por los Estados Unidos, otros temas motivaron a nuestros escritores, –poetas, novelistas y ensayistas— a expresarse de manera suprema como es el caso de Tobías Díaz Blaitry, que nos legó una obra escrita sobre filosofía, lógica, historia y poesía.  Veamos algunas de sus poesías:
Para el que quiera leerme soy muy claro
 
Para el que quiera leerme soy muy claro
nací, crecí y luego he sido
cristal de hiedra y fuego al aire,
una pasión un poco estremecida
que se oxigena de la nada y crece
en tumulto y a brinco o como un golpe
de hacha o cincel y alegre piedra.
 
Todo esto he sido, me parece,
y luego una quimera
que cuelga de cornisas peligrosas,
y acaso un día de fuerza y nervio y sangre―
el hombre que se asoma a una mujer,
un mar continuo,
lleno de miel y lágrimas y besos…
 
        La escritora Mélida Ruth Sepúlveda estudia el tema canalero en un trabajo pionero en la novela, que dio las primeras señales de la existencia de una narrativa de la Zona del Canal. Tomó como núcleo de su trabajo las obras de Joaquín Beleño, que aluden a las diferencias raciales, sociales y culturales de la gente vinculada al Canal o a la vida panameña de entonces.
En general, en las obras señaladas queda al descubierto el enquistamiento de una presión discriminadora dentro de los grupos de trabajadores en la Zona del Canal: los jamaicanos o antillanos, por un lado, que hablaban inglés o francés, y que practicaban otras religiones, y los nacionales (blancos y negros), procedentes del interior o de la ciudad, que hablaban español y eran, tradicionalmente, católicos. Estas diferencias crean presiones internas que chocan con otras externas, provenientes de Washington, dueña del poder político y administrativo dentro de la Zona, que establece, de acuerdo con el pensamiento de la época, la división social y salarial denominada “gold roll”, para los norteamericanos; y “silver roll”, para los de otras nacionalidades. 
        Joaquín Beleño tiene tres obras puntuales como son Luna Verde, Gamboa Gang Road y Curundu Line.  Su obra ha sido tachada de poco elaborada, pero ha conseguido mantenerse dentro de su condición de literatura realista, al alcance del pueblo, y es de lectura obligatoria en las escuelas.
        Siguen las mujeres haciéndose notar en esta etapa de la vida nacional, y surge la figura de Isis Tejeira, que aún vive, que narra la Zona del Canal como que “Era un mundo ordenado y embellecido con calles sembradas de acacias anaranjadas, todas iguales, que florecen el mismo día y a la misma hora todos los años en su obra “Sin fecha fija”.  También se publican novelas que tangencialmente tocan tanto la marginalidad del pueblo panameño por la presencia de la Zona del Canal como las consecuencias de esa marginalidad, y es así como nos encontramos con la magnífica novela de Justo Arroyo, uno de nuestros más importantes escritores vivos, tituladaVida que olvida.  También se publica “Loma ardiente y vestida de sol”, de Rafael Pernett y Morales, donde se plasma en forma caricaturesca el fenómeno de las diferencias raciales que se crean a partir de la cerca divisoria entre la ciudad capital y la Zona del Canal y las novelas del Dr. Carlos Guillermo Wilson (Cubena) “Chombo” (1981) y “Los nietos de Felicidad Dolores” (1991) que crean y modelan verdaderos desgarramientos culturales a partir de una engañosa aventura del lenguaje.
        Ya concentrados en el tema novelístico y gracias al enjundioso estudio que hizo la académica Margarita Vásquez, podemos identificar las obras de Gil Blas Tejeira “Pueblos Perdidos”, de Ramón H. Jurado Desertores” y de Carlos Francisco Changmarín, Guerrillero transparente”.  La primera, publicada en 1962 conforma con el resto el conjunto de historias cuyos temas interpretan las ejecuciones ilegales de Pedro Prestán y Victoriano Lorenzo (el indio guerrillero) como acciones del poder político norteamericano y panameño para que los pobres no se soliviantaran y poder desalojar las poblaciones que serían posteriormente inundadas para construir los lagos que alimentan el Canal de Panamá.  Tanto Desertores” como “El guerrillero transparente” vinculan la finalización de la revolución liberal de finales del siglo XIX y principios del XX, cuya paz fue firmada en el buque norteamericano Wisconsin, con la separación de Colombia, y la firma de la Convención Ístmica con los Estados Unidos para la construcción del Canal, solamente dieciocho días después del 3 de noviembre.  En “Pueblos perdidos” se muestra un hecho trágico como fue la pérdida del paraíso que eran las tierras inundadas, en la prosperidad de los que halagan su querencia o que se mueven al ritmo de los cambios y sistemas económicos.
Dentro de este grupo se encuentra “La otra frontera” del escritor chiricano César Candanedo y publicada en 1959, que cuenta el periplo de la gente cuyas tierras quedaron bajo las aguas del lago Alajuela (también en el Canal) y el sacrificio de Cruz Albán, el consejero de los campesinos. También, dentro de ese tema está la novela de la escritora Gloria Guardia, “El último juego” (1976), porque hace resurgir la imagen del guerrillero.  En este relato se exige que la recuperación de la Zona del Canal sea conquista de las masas populares, y que el Canal muestre resultados de carácter social y no el enriquecimiento de los oligarcas o de los militares.
El novelista Justo Arroyo también tiene otra obra que trata este tema que nos une a todos los panameños, en “Sin principio ni fin”, publicada en 2001.  La trama da cuenta de la transformación del indígena Constantino Aguilar en el álter ego de Victoriano Lorenzo y la transmutación del asunto de una novela que lleva la máscara ruralista en novela existencial.
Varias novelas han contado tanto el ataque a la ciudad de Panamá por el pirata inglés Henry Morgan en 1671 así como la separación de Panamá de Colombia.  Dos de ellas fueron escritas por el escritor a quien me referí anteriormente, Juan David Morgan, y son “Entre el honor y la espada”, y “Con ardientes fulgores de gloria”, que es parte de una estrofa del himno nacional.
Otro acontecimiento que ocurrió en Panamá en 1955 también ha sido objeto de la historia novelada, por la escritora Gloria Guardia, y se refiere al asesinato del entonces presidente José Antonio Remón Cantera, y se recoge en “Lobos al anochecer”. Detrás del Tratado Remón-Eisenhower y del logro de “concesiones” económicas, la novela muestra la intervención de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la mafia de la droga (nada romántica) que ingresan a Panamá para favorecerse, precisamente, de su mayor recurso: la situación geográfica. O el magnicidio fue una vendetta porque Remón negociaba descaradamente con otros grupos de mafiosos o fue un castigo por el tono nacionalista de su discurso.
Rafael Ruiloba, otro escritor panameño, tiene una obra titulada “Manosanta” que trae al tapete la discusión sobre el origen de la República. Echándole una mirada caricaturesca a la vida privada diaria de los franceses, reconstruye las batallas de la Guerra de los Mil Días, la defensa de la ciudad amenazada en el momento de la independencia y otras más, en las que introduce el discurso carnavalesco de Bajtín. Así, ilustra, duramente, el conflicto ocasionado por las interpretaciones diversas de los hechos historiográficos. Por lo tanto, hace una advertencia en la práctica, sobre la necesidad de considerar con atención el valor de los discursos.
Y llegamos a uno de los acontecimientos más dramáticos de nuestra historia, la invasión estadounidense que perpetró ese país el 20 de diciembre de 1989.  Este año se cumplen 30 años de este suceso, y aún no sabemos cuántas personas murieron. 26 mil soldados norteamericanos, en el sigilo de la noche, cayeron en paracaídas para capturar al entonces dictador que nos tenía sumergidos en una gran crisis.  Muchos señalan que esa operación, llamada “Just Cause” o Causa Justa fue el ensayo del difunto presidente George H.W. Bush para la guerra del golfo, que se llevó a cabo unos meses después.  Nuestros autores no han dejado de producir tanto novelas como obras de teatro en torno a este gran trauma nacional que aún hoy despierta pasiones y así tenemos “Las luciérnagas de la muerte” del escritor José Franco, mencionado anteriormente, y un sin número de poesías, ensayos y novelas que me sería imposible enumerar aquí.  Destaco, por lo relevante de su manejo, el libro de Roberto N. Méndez Panamá: 20 de diciembre de 1989. ¿¡Liberación o crimen de guerra?, “El libro de la invasión”, del dramaturgo y poeta Pedro Rivera, en conjunto con el periodista Fernando Martínez, publicado por el Fondo de Cultura Económica de México y “El fin de la tregua” de la fallecida periodista Itzel Velásquez que también publicó una esplendorosa novela justo antes de su muerte titulada “Las mujeres que amaron a Tino Hunter” y que recorre, en cuatro generaciones, nuestra historia nacional. 
Esta cruenta invasión también ha sido objeto de muchos libros de autores de otras latitudes, y algunos se destacan, como “Águilas negras” de Larry Collins y otros que me tomaría mucho tiempo explicar aquí.  Sería tema de una conferencia aparte.
No puedo dejar de mencionar aquí el escritor que es considerado el más representativo de la literatura panameña, y me refiero a Rogelio Sinán, y su obra cumbre “La isla mágica”, que se recrea en la isla de Taboga de donde era oriundo, ubicada muy cerca de la entrada al canal desde el Océano Pacífico.
He querido presentarles un pantallazo de los ejes temáticos que han condicionado la expresión literaria de nuestros autores y he mencionado apenas a unos cuantos, pero emblemáticos.  La literatura panameña es poco conocida fuera de nuestras fronteras, con la excepción de unos pocos nombres que han logrado ser publicados por editoriales de prestigio, lo que le permite una circulación a nivel, por lo menos, de Hispanoamérica.
Reitero mi agradecimiento infinito a Randa Jebrouni y a ustedes, que han tenido la paciencia de escucharme, por permitirme darles este breve pantallazo de lo que ha sido y es la literatura panameña.
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Mokhtar Gharbi

Mokhtar Gharbi المختـــار الغربـــي Periodista صحافـــــــــي Tánger طنجــــــة Tel. mobil 00212 676743345 الهاتف Tel fijo 00212 539308362www.infomarruecos.ma

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