Texto integral de la conferencia impartida en Tánger por la arquitecta panameña Mariela Sagel sobre “Rasgos Distintivos de la Literatura Panameña” -II parte-

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Infomarruecos / Conacentomarroquí  La arquitecta panameña Mariela Sagel impartió una conferencia sobre “Rasgos Distintivos de la Literatura Panameña”, el miércoles 23 de enero de 2019, en la sala de conferencias del Instituto Cervantes de Tánger, Marruecos.Segunda ParteLA MADURACIÓN DE LA NACIONALIDAD        Una vez asumido el rol como “Puente del Mundo, corazón del universo” (frase atribuida a Bolívar en 1819) y bajo el lema “Pro Mundi Beneficio” que se aprecia en el escudo nacional, la producción poética es prolífica y de eso da cuenta el “Itinerario de la poesía panameña” de Rodrigo Miró, hijo de Ricardo Miró.  Resaltan bajo este prisma los poemas de Demetrio Herrera Sevillano, las décimas de Carlos Francisco Changmarín, “Panamá Soberana” de Gladys de la Lastra y la canción “Colonia Americana no”, de Luis Bejarano.  “Los poemas comenzaron a expresar quejas contra las intervenciones y ocupaciones, contra la discriminación racial y las inequidades y contra la proliferación de cantinas y burdeles que brotaron por doquier dada la presencia masiva de la soldadesca norteamericana.  Finalizada la Segunda Guerra Mundial y ante el intento del gobierno de Estados Unidos de mantener algunas de las bases militares construidas durante la conflagración, los poetas se unieron tanto a los sentimientos populares contrarios a la presencia militar norteamericana como a los reclamos para que se le diese un trato más justo y equitativo a Panamá.“Muchos autores panameños han escrito poemas sobre el canal.  Algunos reflejan el impacto que para un país pequeño representó la llegada de miles de trabajadores de todas partes, migración que trajo consigo el surgimiento de barrios populosos cuya pobreza fue cantada por Demetrio Herrera Sevillano. Una avenida separaba, como si fuera la frontera entre dos países, la bulliciosa urbe capitalina de la apacible Zona del Canal.  Panamá careció de puertos, de ferrocarril y del más mínimo ejercicio de jurisdicción en la franja concedida a perpetuidad.  Los poetas mostraron su sensibilidad y su indignación al ver y sentir que en su propio país se discriminaba a los afroantillanos como en el sur de Estados Unidos se hacía con los afroamericanos, que al funcionario de más alto rango se le denominaba gobernador y que a los panameños que cometían una infracción de tránsito o eran acusados de un delito, se les juzgaba en inglés y las decisiones que resolvían las apelaciones, eran tomadas  por un tribunal ubicado en el Estado de Luisiana. Si todos los panameños éramos sensibles a esa situación, los poetas lo eran más aún y por su patriotismo y su influencia en la reafirmación de nuestra nacionalidad, se han ganado un lugar honroso en la historia de Panamá”. (tomado del discurso de ingreso a la Academia Panameña de la Lengua del Dr. Arístides Royo, ex presidente de la república y actual director de la academia).Hay un poema, “El Canal de Panamá tiene peces asombrados”, del hoy académico Arístides Martínez Ortega, que se entiende que era lógico que los peces hubiesen sentido asombro ante la extraña tecnología invasora de la naturaleza.  Ese asombro, espero yo, que se haya disipado ahora que, desde el 31 de diciembre de 1999 somos dueños absolutos de nuestra posición geográfica, aunque la implementación del tratado durara 23 años, período denominado de transición, y la consecución de ese nuevo tratado tomara 74 años.9 DE ENERO DE 1964        Desde la instalación de las bases estadounidenses en nuestro pequeño país, las tensiones fueron siempre permanentes y los intentos de renegociar un nuevo tratado también se mantenían permanentes.  Sin embargo, el 9 de enero de 1964 la cuerda se reventó por el lado más delgado.  Un grupo de estudiantes del Instituto Nacional cruzó la barrera que dividía la Zona del Canal de la ciudad capital para izar la bandera panameña en la Escuela Secundaria de Balboa.  Un año antes, el presidente John F. Kennedy y el presidente panameño Roberto F. Chiari habían acordado que ambas banderas ondearían en los edificios públicos, ya que solamente se izaba la estadounidense y eso era motivo de disgusto e insatisfacción por parte de la población nacional.  Los estudiantes, azuzados por el nacionalismo gringo, no dejaron que los panameños cumplieran su propósito y rompieron la bandera panameña.  Empezó un enfrentamiento que dio como resultado 22 muertos y el rompimiento de las relaciones de los dos países.  Primera vez que un país latinoamericano se atrevió a romper relaciones con la potencia del norte.  Al presidente Chiari se le conoce como “El Presidente de la Dignidad”.  Algunos libros se han escrito en torno a este hecho, que además de muertos dejó destrozos en varias ciudades porque la población panameña se indignó.  Uno de los mejores es “9 de enero de 1964: qué pasó y por qué” de Roberto N. Méndez.  También el de la poeta Mireya Hernández, “Sucedió en enero”, que plasmó su indignación en una obra de teatro. OBRAS CANALERAS        La novela “Canal Zone”, muy poco conocida en Panamá, fue escrita en 1934 por el ecuatoriano Demetrio Aguilera Malta, quien durante cuatro años vivió en nuestro país, donde ejerció como periodista en “El Diario de Panamá”.  La obra trata sobre la accidentada juventud de Pedro Coorsi, hijo de griego empleado en el Canal y de una mujer afroantillana.  Al morir el padre cuando Pedro tiene 16 años, éste se ve obligado a suspender sus estudios en el Instituto Nacional y comienza a ganarse la vida, lo que no le resulta fácil. Participa del movimiento inquilinario de 1932, que tuvo sus raíces en el que ocurrió en 1925 y se decepciona de los políticos que se apoderan de la lucha para entenderse luego con el gobierno con el fin de catapultarse hacia puestos públicos importantes. La novela se desarrolla en barrios populares y sus protagonistas son personas afectadas por la depresión que, originada en Wall Street en 1929, produjo efectos en el mundo y también en Panamá. Describe burdeles y cantinas como negocios que a pesar de la crisis prosperaban.  En un ensayo sobre Aguilera Malta, el académico ecuatoriano Renán Flores Jaramillo lo considera como precursor del realismo mágico, especialmente por una novela titulada “Don Goyo”. De lo que no hay ninguna duda es que su obra puede ser catalogada como de protesta social y la novela “Canal Zone” es un ejemplo de ello.La novela “Estación de Navegantes” del académico Dimas Lidio Pitty, fue escrita en los años setenta cuando al internacionalizarse la guerra de Vietnam el mundo la enjuició conforme a la división entre capitalismo y comunismo, característica de la rivalidad de entonces entre dos grandes potencias militares. Gran parte de la opinión pública norteamericana no consideró la intervención de Estados Unidos como justa ni a sus soldados como héroes de una noble causa.  Esta novela contiene una de las mejores descripciones sobre la vida artificial, casi utópica que se vivía en ese territorio diseñado a imagen y semejanza de un paraíso tropical.        El teatro también ha sido eco de resonancia y es así como se han escrito obras como las dos del escritor Ernesto Neco Endara, “El Veredicto”, en conjunto con Juan David Morgan, en la que juzgan a Phillipe Buneau Varilla y el público participa votando a ver si es culpable o inocente de haber “vendido” a Panamá, “Pro Mundi”, junto a Beatriz Valdés, y “Los fantasmas del Canal, de Sonia Ehlers, que según tengo entendido no se ha montado en escena.  Los fantasmas son los franceses que intentaron en vano construir el canal y algunos miembros de la Junta Provisional de Gobierno integrada en noviembre de 1903.  Aparte de los sucesos históricos, al final los fantasmas envían un mensaje didáctico acerca de la preservación de los valores cívicos, éticos y morales, necesarios para evitar la destrucción del legado recibido de quienes construyeron la república.

Infomarruecos / Conacentomarroquí

  La arquitecta panameña Mariela Sagel impartió una conferencia sobre “Rasgos Distintivos de la Literatura Panameña”, el miércoles 23 de enero de 2019, en la sala de conferencias del Instituto Cervantes de Tánger, Marruecos.

Segunda Parte
LA MADURACIÓN DE LA NACIONALIDAD
        Una vez asumido el rol como “Puente del Mundo, corazón del universo(frase atribuida a Bolívar en 1819) y bajo el lema “Pro Mundi Beneficio” que se aprecia en el escudo nacional, la producción poética es prolífica y de eso da cuenta el “Itinerario de la poesía panameñade Rodrigo Miró, hijo de Ricardo Miró.  Resaltan bajo este prisma los poemas de Demetrio Herrera Sevillano, las décimas de Carlos Francisco Changmarín, Panamá Soberana” de Gladys de la Lastra y la canción Colonia Americana no”, de Luis Bejarano.  “Los poemas comenzaron a expresar quejas contra las intervenciones y ocupaciones, contra la discriminación racial y las inequidades y contra la proliferación de cantinas y burdeles que brotaron por doquier dada la presencia masiva de la soldadesca norteamericana.  Finalizada la Segunda Guerra Mundial y ante el intento del gobierno de Estados Unidos de mantener algunas de las bases militares construidas durante la conflagración, los poetas se unieron tanto a los sentimientos populares contrarios a la presencia militar norteamericana como a los reclamos para que se le diese un trato más justo y equitativo a Panamá.
“Muchos autores panameños han escrito poemas sobre el canal.  Algunos reflejan el impacto que para un país pequeño representó la llegada de miles de trabajadores de todas partes, migración que trajo consigo el surgimiento de barrios populosos cuya pobreza fue cantada por Demetrio Herrera Sevillano. Una avenida separaba, como si fuera la frontera entre dos países, la bulliciosa urbe capitalina de la apacible Zona del Canal.  Panamá careció de puertos, de ferrocarril y del más mínimo ejercicio de jurisdicción en la franja concedida a perpetuidad.  Los poetas mostraron su sensibilidad y su indignación al ver y sentir que en su propio país se discriminaba a los afroantillanos como en el sur de Estados Unidos se hacía con los afroamericanos, que al funcionario de más alto rango se le denominaba gobernador y que a los panameños que cometían una infracción de tránsito o eran acusados de un delito, se les juzgaba en inglés y las decisiones que resolvían las apelaciones, eran tomadas  por un tribunal ubicado en el Estado de Luisiana. Si todos los panameños éramos sensibles a esa situación, los poetas lo eran más aún y por su patriotismo y su influencia en la reafirmación de nuestra nacionalidad, se han ganado un lugar honroso en la historia de Panamá”. (tomado del discurso de ingreso a la Academia Panameña de la Lengua del Dr. Arístides Royo, ex presidente de la república y actual director de la academia).
Hay un poema, “El Canal de Panamá tiene peces asombrados”, del hoy académico Arístides Martínez Ortega, que se entiende que era lógico que los peces hubiesen sentido asombro ante la extraña tecnología invasora de la naturaleza.  Ese asombro, espero yo, que se haya disipado ahora que, desde el 31 de diciembre de 1999 somos dueños absolutos de nuestra posición geográfica, aunque la implementación del tratado durara 23 años, período denominado de transición, y la consecución de ese nuevo tratado tomara 74 años.
9 DE ENERO DE 1964
        Desde la instalación de las bases estadounidenses en nuestro pequeño país, las tensiones fueron siempre permanentes y los intentos de renegociar un nuevo tratado también se mantenían permanentes.  Sin embargo, el 9 de enero de 1964 la cuerda se reventó por el lado más delgado.  Un grupo de estudiantes del Instituto Nacional cruzó la barrera que dividía la Zona del Canal de la ciudad capital para izar la bandera panameña en la Escuela Secundaria de Balboa.  Un año antes, el presidente John F. Kennedy y el presidente panameño Roberto F. Chiari habían acordado que ambas banderas ondearían en los edificios públicos, ya que solamente se izaba la estadounidense y eso era motivo de disgusto e insatisfacción por parte de la población nacional.  Los estudiantes, azuzados por el nacionalismo gringo, no dejaron que los panameños cumplieran su propósito y rompieron la bandera panameña.  Empezó un enfrentamiento que dio como resultado 22 muertos y el rompimiento de las relaciones de los dos países.  Primera vez que un país latinoamericano se atrevió a romper relaciones con la potencia del norte.  Al presidente Chiari se le conoce como “El Presidente de la Dignidad”.  Algunos libros se han escrito en torno a este hecho, que además de muertos dejó destrozos en varias ciudades porque la población panameña se indignó.  Uno de los mejores es “9 de enero de 1964: qué pasó y por qué” de Roberto N. Méndez.  También el de la poeta Mireya Hernández, Sucedió en enero”, que plasmó su indignación en una obra de teatro.
 
OBRAS CANALERAS
        La novela Canal Zone”, muy poco conocida en Panamá, fue escrita en 1934 por el ecuatoriano Demetrio Aguilera Malta, quien durante cuatro años vivió en nuestro país, donde ejerció como periodista en “El Diario de Panamá”.  La obra trata sobre la accidentada juventud de Pedro Coorsi, hijo de griego empleado en el Canal y de una mujer afroantillana.  Al morir el padre cuando Pedro tiene 16 años, éste se ve obligado a suspender sus estudios en el Instituto Nacional y comienza a ganarse la vida, lo que no le resulta fácil. Participa del movimiento inquilinario de 1932, que tuvo sus raíces en el que ocurrió en 1925 y se decepciona de los políticos que se apoderan de la lucha para entenderse luego con el gobierno con el fin de catapultarse hacia puestos públicos importantes. La novela se desarrolla en barrios populares y sus protagonistas son personas afectadas por la depresión que, originada en Wall Street en 1929, produjo efectos en el mundo y también en Panamá. Describe burdeles y cantinas como negocios que a pesar de la crisis prosperaban.  En un ensayo sobre Aguilera Malta, el académico ecuatoriano Renán Flores Jaramillo lo considera como precursor del realismo mágico, especialmente por una novela titulada “Don Goyo”. De lo que no hay ninguna duda es que su obra puede ser catalogada como de protesta social y la novela “Canal Zone” es un ejemplo de ello.
La novela “Estación de Navegantes” del académico Dimas Lidio Pitty, fue escrita en los años setenta cuando al internacionalizarse la guerra de Vietnam el mundo la enjuició conforme a la división entre capitalismo y comunismo, característica de la rivalidad de entonces entre dos grandes potencias militares. Gran parte de la opinión pública norteamericana no consideró la intervención de Estados Unidos como justa ni a sus soldados como héroes de una noble causa.  Esta novela contiene una de las mejores descripciones sobre la vida artificial, casi utópica que se vivía en ese territorio diseñado a imagen y semejanza de un paraíso tropical.
        El teatro también ha sido eco de resonancia y es así como se han escrito obras como las dos del escritor Ernesto Neco Endara, “El Veredicto”, en conjunto con Juan David Morgan, en la que juzgan a Phillipe Buneau Varilla y el público participa votando a ver si es culpable o inocente de haber “vendido” a Panamá, Pro Mundi”, junto a Beatriz Valdés, y “Los fantasmas del Canal, de Sonia Ehlers, que según tengo entendido no se ha montado en escena.  Los fantasmas son los franceses que intentaron en vano construir el canal y algunos miembros de la Junta Provisional de Gobierno integrada en noviembre de 1903.  Aparte de los sucesos históricos, al final los fantasmas envían un mensaje didáctico acerca de la preservación de los valores cívicos, éticos y morales, necesarios para evitar la destrucción del legado recibido de quienes construyeron la república.
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Mokhtar Gharbi المختـــار الغربـــي Periodista صحافـــــــــي Tánger طنجــــــة Tel. mobil 00212 676743345 الهاتف Tel fijo 00212 539308362 www.infomarruecos.ma
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