CrónicasFeaturedVela en la obscuridad

El racismo, la xenofobia y la intolerancia, problemas frecuentes en la sociedad *Ismail El Alaoui (MUNDIARIO)

Plumas marroquies

Desde Naciones Unidas sugieren que todos y cada uno de nosotros jugamos a diario un papel, ya sea contribuyendo o rompiendo los prejuicios raciales y las actitudes intolerantes.

El racismo es un fenómeno social, interpersonal, universal, transfronterizo que sigue afectando a toda la humanidad, y que a veces pasa de los dichos a los hechos aumentando así la violencia verbal y física entre los seres humanos. Este fenómeno sigue causando conflictos diarios entre seres humanos que nacieron con un color diferente o se educaron a un credo diferente o piensan diferente… sin tener en cuenta que la diferencia es una riqueza.

Hay distintos tipos: racismo local entre los mismos habitantes de una ciudad, hay racismo entre ciudades de la misma región o comunidad, hay racismo entre las regiones del mismo país, hay racismo entre los países del mismo continente, hay racismo entre continentes del mismo planeta y hay racismo entre planetas del mismo universo.

¿Cuáles son sus raíces? Este fenómeno tiene que ver con la mala educación tanto en la escuela como en la familia o la calle, entre otros espacios. Algunos se educaron en no aceptar al otro tal y como es, por su color de piel, raza, nacionalidad o credo, entre otros aspectos. Hay también –malos– medios de comunicación que insisten en propagar este fenómeno dando una mala imagen sobre el otro. Los malos políticos se nutren a su vez de este fenómeno aumentándolo con sus malas políticas hacia el otro. En definitiva, la ignorancia hace que ignoremos otras culturas y otros modos de vivir y pensar, también a otros seres humanos con otros sueños.

¿Una posible solución? Tal vez la mejor sería optar por la buena educación desde la familia, pasando por la escuela, llegando a la calle, hasta educar para la convivencia y la paz. Los medios de comunicación, responsables y profesionales, pueden dar una buena imagen sobre el otro. Los políticos pueden promover buenas políticas hacia el otro. El horizonte incluye amar y aceptar las diferencias, saber vivir y convivir, y viajar para amar y aceptar al otro como un yo diferente. Desde Naciones Unidas sugieren que todos y cada uno de nosotros jugamos a diario un papel, ya sea contribuyendo o rompiendo los prejuicios raciales y las actitudes intolerantes.

* Ismail El Alaoui

Filólogo y profesor

@mundiario

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