Reflexión para empezar el día Daech y el Polisario: Dos Conceptos y un mismo objetivo Desde Madrid

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Patidifuso, distraído y sobre todo dolido. Estaba  hoy por la mañana cuando intercambiaba  impresiones con un ser muy querido en la otra punta de la península. Boquiabierto sin capacidad de reacción alguna.

Mi mente, incapaz de asimilar tal escalofriante historia. Quise ponerme en su lugar para dibujar tal reflexión. Reconoció que  en su momento no le dio importancia debida. Y yo le contesté que es normal ya que pasan desapercibidas. Los autores acampan a sus anchas en España y el ajetreo diario eclipsa la mente y la deja difusa.  Aclamación unánime en cualquier rincón que vaya quizás fuese la causa de ello. El acontecimiento le pasó  en un parque  infantil, de esos que hay un montón en España. Mientras su hijo de ocho años compartía juguetes con los demás, el jolgorio, las risas, la alegría y la inocencia de todos ahí  presentes, se transmutaron a caras desencajadas, a niños insultantes  y rabiosos. El motivo no era más que el origen de su hijo. En el momento cuando se enteraron que su papa era marroquí, dejaron de jugar con él y se dispersaron. Caras largas y miradas agudas eran la expresión más amable que pudo recibir. Y es que eran niños Saharauis. Aquellos niños que vienen a España para ganar la simpatía emocional del pueblo insular. Y de paso sostén a la Asociación Amigos del Pueblo saharaui. Que de amigos sólo sabe la pasta que mete en su bolsillo. Es tiempo ya que las familias españolas, de forma consciente o inconsciente, sepan que están siendo involucradas en una tarea de agitación y propaganda. En este sentido, hay que reconocer que El Polisario ha sabido interpretar la carencia y los malos entendidos que se propagan en la sociedad española. Muchas veces alimentados por un sector muy determinado.

  Tiempo pasaba y algunos niños de aburridos que estaban, se acercaban de nuevo a jugar con su hijo. Evidentemente, él compartía espacio y juego con el niño para mitigar el vacío y evitar que su hijo tenga un trauma de tal desprecio. Difícilmente, podrá explicar a su hijo los motivos de semejante actitud venida de unos niños que les unía el mismo idioma. Al fin y al cabo es un  crio y no va a asimilar nada. Lo curioso, entre pelota va y pelota viene, algunos niños le empezaron a preguntar. Y esto sí que es un drama. Todas las cataratas de preguntas se centraban en la religión. ¿Qué religión profesas decía uno?, Marruecos no es un país musulmán decía otro, son cristianos o ateos decía el tercero, y así transcurrieron los instantes hasta que se dieron cuenta sus mentores. Se fueron sin darle ocasión  ninguna a responder pregunta alguna.

Todo aquel con una cabeza sentada, tiene que darse cuenta que esos niños están sometidos a un proceso de adoctrinamiento en las escuelas tanto en el campamento de Tindúf, como en las escuelas de Argelia, Cuba y Sud África. De hecho, no es la primera vez que se denuncia la existencia de movimientos Saharauis que envían a jóvenes  a esos países para aprender técnicas de propaganda y destrucción de sociedades. No hay que olvidar que los comunistas  y concretamente los bolcheviques fueron los precursores  en1918 de este tipo de manipulación política, antes de la Revolución de octubre, crearon lo que después sería el “Komsomol”, para el adoctrinamiento de niños soviéticos. En Cuba es la Organización de pioneros José Martí la que se encarga de ello.de los Nazis ni comento y Argelia es fiel seguidora de estas técnicas ya que desde el primer momento abrazó el comunismo.   Lo novedoso en este caso, es la adaptación del mismo concepto al adoctrinamiento religioso. Creando de ello, un odio y una radicalización palpable. Desgraciadamente son carne de cañón para ingresar en las filas de Daech si no se toman medidas necesarias y urgentes. De hecho, el propio Daech reconoce tener en sus filas a niños preparados para servir a sus viles menesteres en cualquier momento.   Los derechos del niño deben ser preservados y cuidadosamente atendidos dentro de lo que las Leyes Universales de Derechos Humanos exigen.

A esta altura, no vamos a añadir nada novedoso al resentimiento que siente el Polisario  hacia Marruecos y de paso por aquello de “abandono histórico” hacia España.